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Las aguas costeras de Málaga, España, registraron un descenso extraordinario de temperatura durante los últimos días, al pasar de 28.8 grados a 15.6 grados en la superficie del mar, una caída de más de 13 grados en plena temporada de verano.

El fenómeno fue registrado por las boyas de la red costera de Puertos del Estado y sorprendió a habitantes y visitantes que esperaban encontrar el agua cálida habitual de finales de agosto.

Aunque el descenso puede parecer contradictorio frente a las altas temperaturas que se registran en tierra, los especialistas señalan que no se trata de una contradicción con el calentamiento global. El cambio está relacionado con un fenómeno oceanográfico conocido como afloramiento o surgencia.

Los vientos de poniente y terral desplazan mar adentro la capa superficial del agua, que es la que recibe directamente el calor del sol. Al retirarse esta capa, el agua más profunda del mar de Alborán asciende hacia la costa.

Esta masa de agua profunda puede encontrarse a temperaturas cercanas a los 15 grados, por lo que el ascenso provoca una disminución repentina de la temperatura superficial del mar.

El fenómeno está relacionado con el transporte de Ekman, un proceso mediante el cual el viento genera el desplazamiento de las aguas superficiales y favorece que otras masas de agua asciendan desde mayores profundidades.

El contraste térmico puede ser especialmente marcado después de varios días de intenso calor. Cuanto más se calienta la superficie del mar, mayor puede ser la diferencia con las aguas profundas que llegan posteriormente a la costa.

La surgencia también tiene efectos sobre el ecosistema marino. El agua profunda contiene nutrientes que pueden favorecer el crecimiento del fitoplancton y aumentar temporalmente la productividad biológica en las zonas donde se produce el afloramiento.

El fenómeno puede generar además bancos de niebla cerca de la costa debido al rápido contacto entre el aire cálido y húmedo y la superficie marina considerablemente más fría.

La caída de la temperatura del agua no significa que el Mediterráneo esté enfriándose de manera permanente. Se trata de un fenómeno localizado y temporal provocado principalmente por las condiciones del viento y la dinámica de las aguas.

El episodio registrado en Málaga muestra cómo el océano puede experimentar cambios muy bruscos en periodos cortos y cómo los procesos naturales pueden generar temperaturas superficiales muy diferentes a las que predominaban apenas unos días antes.

La situación también sirve para recordar que una medición puntual de la temperatura del mar no debe interpretarse por sí sola como una señal de enfriamiento o calentamiento global, ya que las condiciones locales y los movimientos de las masas de agua pueden modificar considerablemente los registros. 

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