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Investigadores desarrollan una tecnología que combina las capacidades naturales de las cucarachas con pequeños dispositivos electrónicos e inteligencia artificial, con la intención de utilizarlas en tareas donde los robots convencionales podrían tener dificultades para desplazarse.

Uno de los experimentos utilizó tres cucarachas sibilantes de Madagascar, a las que se colocaron pequeños dispositivos electrónicos sobre el cuerpo. Los sistemas contaban con sensores capaces de registrar sus movimientos y conexiones para enviar estímulos eléctricos.

La inteligencia artificial no se encargaba de controlar cada uno de los movimientos del insecto. Su función principal era determinar si la cucaracha estaba caminando o permanecía detenida.

Cuando el sistema detectaba que el insecto llevaba aproximadamente un segundo sin avanzar, enviaba una pequeña estimulación eléctrica a los cercos, unos órganos sensoriales ubicados en la parte posterior del abdomen, con el objetivo de hacer que retomara el movimiento.

Este método permitió que las cucarachas conservaran buena parte de sus movimientos naturales, incluido el uso de sus patas y su capacidad para desplazarse entre obstáculos.

Los investigadores reportaron una precisión de 99.85 % para identificar cuando los insectos estaban detenidos y de 98.64 % para reconocer cuando se encontraban en movimiento. La estimulación también redujo considerablemente los periodos de inmovilidad y permitió aumentar la distancia recorrida.

Posteriormente, otros experimentos llevaron a las cucarachas cíborg a terrenos con arena, rocas y diferentes obstáculos. Los sistemas fueron diseñados para estimular distintas partes de su cuerpo y favorecer movimientos como avanzar o girar.

Una de las posibles aplicaciones de esta tecnología sería la búsqueda y rescate en edificios derrumbados. Debido a su pequeño tamaño, las cucarachas podrían ingresar en espacios estrechos donde sería complicado utilizar robots convencionales.

Los investigadores han señalado que todavía existen importantes retos antes de pensar en un uso real. Las condiciones de un edificio colapsado pueden incluir polvo, agua, temperaturas extremas, obstáculos y problemas de comunicación con los dispositivos.

Además, los primeros experimentos se han realizado con un número reducido de ejemplares, por lo que todavía es necesario estudiar cómo funciona la tecnología bajo diferentes condiciones y con una mayor cantidad de insectos.

El desarrollo de estos sistemas también genera cuestionamientos relacionados con el bienestar animal, debido a que las cucarachas deben ser intervenidas para colocarles los dispositivos y posteriormente reciben estímulos eléctricos.

La investigación representa una combinación entre biología, robótica e inteligencia artificial. En lugar de construir máquinas capaces de imitar completamente el movimiento de un animal, los científicos buscan aprovechar las capacidades que los propios organismos ya poseen y complementarlas con tecnología.

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