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 Litochoro, Grecia. Cubierto de nieve durante gran parte del año, el monte Olimpo, hogar mitológico de los 12 dioses olímpicos de la antigua Grecia, ha capturado la imaginación a lo largo de los milenios. Alzándose hasta los 2.918 metros (9.573 pies) desde una base prácticamente al nivel del mar, los antiguos griegos creían que el trono de Zeus, rey de los dioses, se alzaba en la más alta de sus escarpadas cumbres, a menudo envueltas en niebla.

Ahora, los griegos de hoy esperan que su montaña más alta sea incorporada a la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco como sitio mixto cultural y natural. La candidatura se debatirá cuando el Comité del Patrimonio Mundial se reúna en Busan, Corea del Sur, desde el domingo hasta el 29 de julio.

“El Olimpo es nuestra vida. Es el lugar en el que crecimos", declaró Evagelos Geroliolios, alcalde de Dion-Olympus, con sede en Litochoro, la principal localidad de la montaña. "Es el lugar que vemos todos los días, pero al mismo tiempo también es un lugar que lleva consigo mito, historia, biodiversidad, una belleza extraordinaria y un enorme peso cultural”.

Pocos lugares son tan centrales en la mitología griega antigua como el monte Olimpo. Se decía que fue allí donde Zeus estableció su corte tras derrocar a su padre, Cronos, en una guerra de 10 años que puso fin al reinado de los Titanes.

El interés por el Olimpo podría recibir otro impulso con el estreno en salas esta semana de “La Odisea” de Christopher Nolan, una nueva adaptación del poema épico de Homero, en la que la montaña sirve como hogar de Zeus y de los dioses olímpicos que influyen en el viaje de Odiseo.

 

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En una de las cumbres más bajas del Olimpo, las excavaciones han descubierto un santuario al aire libre, con los hallazgos más antiguos fechados en el periodo helenístico, que se extendió desde el 323 a. C. hasta el 30 a. C. Según la candidatura original de Grecia ante la Unesco, se cree que el santuario es uno mencionado por el filósofo e historiador antiguo Plutarco, quien en el siglo II escribió sobre procesiones a una de las cumbres del Olimpo para realizar sacrificios de animales a Zeus.

La montaña conservó su importancia religiosa hasta la era cristiana. Se cree que una capilla en la cima del Profeta Elías, a 2.803 metros, es la capilla situada a mayor altitud en el mundo cristiano ortodoxo. El desfiladero de Enipeas alberga los restos de un monasterio fundado en 1542, mientras que una caminata de unos 20 minutos desde allí conduce a la Santa Cueva de San Dionisio, una capilla construida dentro de una cueva de la que brota un pequeño manantial, que supuestamente lleva agua bendita.

Las laderas de la montaña, que llegan prácticamente hasta el mar, también albergan una gran riqueza de flora y fauna, incluidas especies endémicas. Es esta combinación de cultura, mito, belleza natural y biodiversidad lo que los habitantes esperan que permita que su montaña sea declarada sitio del Patrimonio Mundial.

El aumento del turismo entusiasma a los habitantes, pero también genera preocupación por la conservación del ecosistema

“Es un lugar que amamos. Es un lugar que muchas personas de todo el mundo visitan para ver, para vivir, para experimentar. Queremos protegerlo”, indicó Geroliolios. Su inclusión en la lista de la Unesco sería “algo muy grande que va más allá no solo de los límites locales, sino de los límites nacionales. Es algo que concierne al mundo entero. Es muy importante”.

Grecia inició el proceso para que el monte Olimpo fuera reconocido como sitio del Patrimonio Mundial en 2014, al inscribirlo en su Lista Indicativa, el primer paso obligatorio en cualquier candidatura. La Lista Indicativa es donde los países incluyen sitios que luego pueden nominar formalmente durante los siguientes cinco a 10 años.

El proceso de candidatura incluye una evaluación preliminar seguida de la presentación de un expediente completo, que luego es evaluado durante 14 meses por órganos consultivos, entre ellos el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, ICOMOS, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Las recomendaciones de los órganos consultivos se debaten después durante la reunión anual del Comité del Patrimonio Mundial, donde representantes de 21 países votan sobre los sitios nominados.

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La candidatura del monte Olimpo de Grecia está lejos de ser segura. Un borrador del orden del día de la reunión de Busan indica que el comité devolverá la candidatura a Grecia y solicitará más detalles.

Aun así, los habitantes esperan que las maravillas culturales y naturales de la montaña le aseguren un lugar y que ello contribuya a lograr una mayor protección para el Olimpo.

El alcalde, Geroliolios, afirmó que la inclusión en la lista del Patrimonio Mundial “impone algunas obligaciones mayores de nuestra parte para proteger este entorno”.

La protección ambiental también es la principal preocupación del guía de montaña Babis Marinidis, presidente del Club Alpino de Litochoro.

Marinidis comentó que incluir el Olimpo en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco probablemente atraería a más personas a la montaña y a la zona circundante. “¿Cuánta gente puede soportar esta montaña, este ecosistema?”, preguntó. Aunque gran parte del Olimpo fue designado parque nacional hace décadas y existen normas vigentes, muchas se incumplen abiertamente; Marinidis indicó que los visitantes ignoran con regularidad los letreros de “prohibido nadar” o “prohibido acampar”.

El número de visitantes ha aumentado y ha llevado a las autoridades locales a considerar la imposición de tarifas de entrada y el registro de la cantidad de visitantes. “Antes estaba en contra de eso”, dijo Marinidis. “Pero ahora, con tanta gente, creo que debe imponerse algún límite”.

El hogar mitológico de los dioses atrae a excursionistas y montañistas de todo el mundo. Aunque no es obligatorio tener experiencia técnica de escalada para llegar a la cumbre, tampoco es una montaña para tomar a la ligera.

Con su combinación de clima cambiante y terreno traicionero, se ha cobrado muchas vidas. La muerte más reciente ocurrió el 11 de julio, cuando un excursionista griego de 64 años falleció tras desplomarse en un sendero. En mayo, equipos de rescate encontraron el cuerpo de un español de 25 años días después de que desapareciera mientras intentaba alcanzar la cumbre en la nieve.

“Hay que tener cuidado” y hacer caso a las medidas de seguridad, señaló Triantafyllos Giannospyros, un excursionista de 32 años que visitaba la montaña por primera vez. “Pero si tienes cuidado y vas organizado, no es algo para tenerle miedo”.

Stavroula Vourou, quien dirige un hotel en Litochoro, el pueblo desde donde parten muchos excursionistas, coincidió con esa idea.

“Todos salen para subir y conquistar una montaña que necesita respeto. Si respetas a la montaña, ella te respeta a tí”, señaló.

AP

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