Ciudad de México. En el país, el estudio de la geografía, el territorio y la ciencia de datos ha sido un ámbito históricamente masculinizado. Frente a esa realidad, la Secretaría de las Mujeres cuenta con la Dirección General de Inteligencia, Innovación y Planeación Estratégica.
Tras detallar que, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en las áreas de ciencias fisicomatemáticas e ingenierías, ocho de cada 10 personas tituladas en México son hombres, la dependencia destacó que esa área técnica está integrada por científicas sociales, geógrafas, cartógrafas e ingenieras jóvenes dedicadas a analizar el territorio con perspectiva de género.
Deyani Ávila, cartógrafa adscrita a la Jefatura de Análisis Geoespacial de Datos, resaltó la importancia de que la interpretación de los espacios incluya la mirada y las vivencias de las mujeres.
“Un análisis geoespacial implica estudiar la relación entre las personas y el medio ambiente a lo largo del tiempo. En la Secretaría cruzamos los registros del Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres con indicadores de rezago social, pobreza e infraestructura ambiental. No basta con ver dónde ocurre la violencia, hay que entender el contexto para diseñar políticas públicas oportunas”.
Patricia Carranza, directora general de Inteligencia, Innovación y Planeación Estratégica, agregó que contar con un equipo de mujeres científicas permite evaluar los datos con empatía social.
“Analizar la información con perspectiva de género permite definir con precisión dónde desplegar las estrategias, como los municipios prioritarios contra el embarazo infantil o la ubicación de los Centros LIBRE. Detrás de cada cifra hay historias, y nuestro compromiso es garantizar que las herramientas estén al servicio de la seguridad de las mujeres”.
Evelyn Trasviña, coordinadora de Análisis Estratégico y Estadísticas de Género, explicó que su labor consiste en responder preguntas operativas mediante mapas interactivos.
“Tomamos la información de los programas y del Inegi para entregar líneas visuales y cartográficas sencillas de entender. Ver cómo la sistematización de datos permite dar seguimiento a casos complejos o evaluar la permanencia de una mujer en un refugio es satisfactorio, porque muestra hacia dónde orientar la prevención”.
Paula Navarrete, encargada del Banco Nacional de Datos e Innovación en Materia de Género, coincidió en el valor de orientar la tecnología hacia causas de justicia social y precisó que las carreras técnicas no siempre enseñan que los sistemas pueden servir para estos temas. “Como servidoras públicas y como mujeres, merecemos usar buena tecnología para la atención de la violencia y la restitución de derechos”.
Para la Secretaría, cuando la ciencia de datos y la inteligencia territorial son encabezadas por mujeres, se convierten en importantes herramientas de transformación social.

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