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Chihuahua, Chih.- Luego de haber propuesto realizar una sesión solemne, de manera virtual, para conmemorar el inicio de la Revolución Mexicana, el diputado del Partido Nueva Alianza René Frías, agradeció al Congreso del Estado por la respuesta favorable, y destacó la hazaña heroica que se gestó desde Chihuahua. A continuación, el posicionamiento íntegro que leyó durante la sesión este viernes.

"Gracias a las autoridades y a los habitantes de  San  Isidro, el Heroico Pueblo  Pascual Orozco, por darnos la oportunidad y facilidades de estar en  este  lugar,  en  unos momentos llevaremos a cabo, en nombre del Poder Legislativo una  guardia   de honor como homenaje a los hombres y las mujeres que ofrendaron sus vidas  en  el  movimiento revolucionario.

Hoy es un día muy importante en la historia de nuestro país, hoy 20 de noviembre, conmemoramos el 110 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, movimiento  que marcó para  siempre  el rumbo de nuestra nación y modificó la estructura  política  de México.

Este Poder Legislativo siempre se ha caracterizado por su elevado espíritu cívico, por la unidad y el entusiasmo con que celebra esta fecha perdurable por su significación histórica.

La Revolución Mexicana de 1910, fue un movimiento democrático, social y económico, pero ante todo cultural, el cual significó el descubrimiento de México por sí mismo.

 Es por eso  que  agradezco, que  se haya tomado en cuenta mi atenta solicitud,  para que  este  día  celebremos  la  presente  Sesión Solemne. 

Heredera del movimiento de Independencia; heredera también de la Reforma y la  guerra contra la intervención extranjera, la Revolución Mexicana recogió las ideas republicanas y  de  libertad  e  independencia, ampliando los horizontes patrios en la democracia, resultado de los pronunciamientos sociales de ameritados valientes revolucionarios.

Hoy no me referiré, de manera particular, al origen del movimiento armado, este es   un tema que ha despertado pasiones, opiniones y puntos de vista encontrados, no  sólo  en nuestro estado, si no en otros estados de la república que a lo largo de los  años  han reclamado el  título  honorífico de ser Cuna de la Revolución Mexicana,    como son: Sinaloa, Yucatán, Tlaxcala, Puebla, Durango y Chihuahua.

Sin embargo, en estricta lógica, que aunque se trate de un merecimiento    simbólico, solamente puede ser una. Entonces, debe establecerse un criterio  sólido del cual pueda partirse.  Éste es el lugar en donde comenzó  la  lucha  armada  y se  sostuvo, es decir, el sitio en el cual se encendió la llama revolucionaria y se conservó viva, de manera tal que provocó o sirvió de apoyo y ejemplo a otras insurrecciones, hasta el triunfo de la causa. Este criterio, no alude a  los  méritos de   los luchadores sociales y políticos, quienes sucumbieron defendiendo su ideal democrático e igualitario. Menos aún pretende disminuir sus merecimientos.

 Son éstas las razones por las cuales, estoy convencido, debe seguir analizándose  con objetividad y en  razón de ello, donde ubicarse la Cuna de la Revolución en el Estado de Chihuahua, donde circunstancias de distinta índole hicieron que la   chispa deviniera en llama nunca sofocada por el ejército y la policía. Así mismo,   donde se consumó la victoria maderista con la caída de Ciudad Juárez en manos   del Ejército Libertador y así la renuncia del General Porfirio Díaz.

Para dilucidar la importante cuestión de nuestro  pasado sobre la Cuna de la Revolución, es necesario acudir sobre todo a las fuentes primarias y dejar que el material histórico hable por si solo.

 El pueblo mexicano luchó contra la tiranía y el continuismo, la venalidad y la corrupción administrativas; contra las prebendas para la oligarquía nacional y  extranjera. Luchó por la vigencia real de la democracia,  la justicia y las libertades públicas; por la tierra para los campesinos y los  derechos laborales para los     obreros; por la mexicanización de la industria y el comercio.

La  lucha  fue  larga,  cruenta  y  complicada, dejó en los campos de batalla un alto saldo de sangre, de vidas y bienes perdidos; de luto, hambre y desamparo para    millones de mexicanos de condición humilde, principalmente entre familias campesinas.

Hecha  la  paz  y  con  la  constitución  como norma, el régimen de la revolución restituyó el dominio directo  de  la  nación  sobre  sus recursos naturales; repartió    la tierra, estableció las garantías sociales, nacionalizó industrias fundamentales;  creó servicios  asistenciales, de salubridad y seguridad social y dio impulso considerable a la educación popular, desde la primaria a la enseñanza técnica y  superior  y, de acuerdo con las modestas posibilidades presupuéstales, también promovió la investigación científica.

Asimismo, en el curso de su trayectoria y venciendo serios obstáculos internos y externos, el  régimen de la  Revolución  ha contribuido a crear y fortalecer la conciencia cívica y el sentido de nacionalidad del pueblo mexicano.

Ha contribuido a transformar la mentalidad de los obreros y los campesinos en cuanto al respeto debido a su dignidad individual, familiar y social y, también, al    cobrar aquéllos pleno sentido de su importancia como factores esenciales de la producción y decisivos en el desarrollo nacional.

Sería ilusorio afirmar que la Revolución Mexicana ha ido en ascenso  ininterrumpido. La verdad es que ha encontrado en su camino serios tropiezos que, en diversas circunstancias, han motivado estancamientos y aun retrocesos.

Sin embargo, el 20 de noviembre debe servir para confirmar el reconocimiento de   una deuda que todos tenemos con los que cayeron en la lucha revolucionaria y de  un compromiso de libertad, justicia y democracia social ante las nuevas generaciones en defensa de sus ideales y anhelos, por legar a las nuevas generaciones, un México mejor.

 Vivimos tiempos complicados que nos  han obligado a realizar profundos cambios  en nuestra vida diaria, el covid 19 ha generado no sólo crisis sanitaria y de salud,   sino económica y social,  se le ha dedicado demasiado tiempo y esfuerzo  en  todos  los ámbitos, por  tanto es  necesario  que  cada quien  sigamos  haciendo  el  mayor  esfuerzo para lograr abatirle y reiniciarnos en una nueva normalidad lo antes posible.

Usualmente, en todo México, conmemoramos esta  fecha con distintos eventos  cívicos y culturales, como lo son: guardias de honor, desfiles, noches mexicanas, entre otras, una verdadera fiesta para los mexicanos. Dadas las circunstancias, esta     fecha es distinta, pero lo que nunca debe cambiar es el amor y el compromiso por esta gran nación.

 Esta Sesión Solemne pasará a ser parte de la historia, pues nunca se había  celebrado una de manera  virtual,  es clara  muestra  de  que este  Poder  Legislativo  se ha adaptado a la nueva normalidad, haciendo posible conmemorar esta importante fecha que debe reconocer la deuda que aún todos tenemos con      quienes cayeron en la lucha revolucionaria y de un compromiso irrenunciable ante las nuevas generaciones.

Como representantes populares pero sobre todo como mexicanos debemos  empeñarnos en que se destierren las pasiones políticas e ideológicas,  es  momento  de  unir  esfuerzos para un  fin común  que a todos interesa: resolver las  necesidades ingentes  de  todo orden,  de  los  sectores  populares  de  la nación   mexicana,  cuya  finalidad sea la de engrandecer nuestra patria.

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