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La inesperada renuncia de Agustín Carstens a la gubernatura del Banco de México (Banxico) es “inoportuna, ilegal e irresponsable”, y no sólo agravará la inestabilidad cambiaria y crediticia, sino que además “entierra la autonomía” otorgada a la institución en 1993 y abre la puerta a que la controle la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Se trata de “una sumisión” del banco central, resume el abogado fiscalista Gabriel Reyes Orona, quien participó en el grupo redactor de la reforma constitucional del artículo 28, que dotó de autonomía a Banxico, así como de la ley y el reglamento que regulan al instituto bancario.

Reyes enumera las normas que Carstens violenta con su renuncia: la Constitución, el Código Civil Federal, la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas y la Ley del Banco de México, todo lo cual –asegura– puede llevar a Carstens a enfrentar un juicio político.


El abogado explica que la gubernatura de Banxico, por ser de elección indirecta, es irrenunciable. Incluso recuerda que la Ley de Banxico no contempla la renuncia; sólo acepta que el gobernador esté fuera del cargo por seis meses, y en caso de que el funcionario no regrese, la Junta de Gobierno puede destituirlo.

Al ser un cargo administrativo, añade, la salida debería seguir el mismo camino que el nombramiento, esto es: Carstens debería haber entregado su renuncia al Ejecutivo federal y éste tendría que haberla enviado al Senado para que la avalara.

Pero incluso el visto bueno del Poder Legislativo habría sido otra irresponsabilidad, “pues la renuncia se aceptaría en tiempos de desequilibrio económico, que lejos de disiparse se agravará en los próximos meses”.

El cargo de gobernador de Banxico “no es de ‘ya me cansé y ya me voy’”, acusa Reyes. “Antes de irse debería rendir cuentas y explicar el manejo presuntamente irregular de las reservas internacionales, que realizó violando el artículo 22 de la Ley de Banxico”. Tiene que justificar por qué “permitió y toleró durante los primeros años de la administración actual el imprudente ejercicio del crédito público, permitiendo que la deuda llegue al 50% del Producto Interno Bruto (PIB)”.

Luis Videgaray renunció a la Secretaría de Hacienda el 7 de septiembre pasado. Y tres meses después Carstens abandonó Banxico. “¿Huyeron?”, se le pregunta.

–Sí. Están huyendo los guardianes de la estabilidad financiera.
Proceso

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