La Antártida volvió a demostrar por qué es el continente más frío de la Tierra al registrar una temperatura de -84.1 grados Celsius en la estación de investigación Concordia, ubicada en la meseta antártica. Se trata del valor más bajo medido en el planeta desde 2012.
El registro se obtuvo el 18 de julio de 2026 en una de las regiones más extremas del mundo, situada a más de 3 mil 200 metros sobre el nivel del mar. Su ubicación, lejos de la influencia del océano y en plena noche polar del invierno austral, favorece la formación de temperaturas extremadamente bajas.
Aunque la cifra es extraordinaria, no supera el récord histórico de temperatura del aire registrado en la Tierra, establecido el 21 de julio de 1983 en la estación rusa Vostok, también en la Antártida, donde el termómetro descendió hasta los -89.2 grados Celsius.
Especialistas explican que el interior del continente antártico reúne condiciones únicas para alcanzar estos niveles de frío. La elevada altitud, la ausencia de radiación solar durante varios meses, la escasa humedad y el aire extremadamente seco permiten que el calor se disipe con rapidez y las temperaturas desciendan de manera excepcional.
En condiciones como las registradas en Concordia, la exposición al exterior representa un riesgo extremo. La piel puede sufrir daños en pocos minutos y diversos materiales modifican sus propiedades físicas debido al intenso frío, por lo que las actividades al aire libre requieren estrictas medidas de protección.
El nuevo registro también contrasta con las intensas olas de calor que han afectado a distintas regiones del hemisferio norte durante el verano boreal, reflejando los extremos climáticos que pueden presentarse de forma simultánea en diferentes partes del planeta.
Los científicos continúan monitoreando las condiciones meteorológicas en la Antártida, considerada un laboratorio natural para estudiar el clima terrestre y comprender mejor los cambios que experimenta el planeta.
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