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Un equipo internacional de científicos encontró nuevas evidencias de antiguos microorganismos marinos en Blood Falls, una formación ubicada en el glaciar Taylor, en la Antártida, lo que refuerza la teoría de que el agua que emerge de este sitio proviene de un antiguo cuerpo de agua marina que quedó atrapado bajo el hielo hace más de un millón de años. 

Blood Falls, conocido como las "Cataratas de Sangre", es uno de los fenómenos naturales más llamativos del planeta debido al intenso color rojizo del agua que brota del glaciar. Durante muchos años se creyó que ese tono era provocado por algas, pero investigaciones posteriores demostraron que se debe a la oxidación del hierro contenido en una salmuera extremadamente salada que permanece bajo el hielo.

El nuevo estudio analizó muestras de agua, sedimentos y aire mediante técnicas genéticas avanzadas. Los resultados revelaron la presencia de una comunidad de microorganismos con características propias de ambientes marinos, distinta a la encontrada en el resto de los Valles Secos de McMurdo, donde se ubica el glaciar Taylor.

Los investigadores detectaron que una parte importante de los microorganismos encontrados comparte características con especies que habitan en los océanos, lo que constituye una sólida evidencia de que la salmuera atrapada bajo el glaciar tiene un origen marino y no fue transportada por el viento u otros procesos posteriores. 

El hallazgo ayuda a comprender mejor la historia geológica de la Antártida y confirma que el agua quedó aislada cuando el nivel del mar descendió y el glaciar avanzó sobre la región, creando un ecosistema subterráneo que ha permanecido prácticamente intacto durante cientos de miles o incluso más de un millón de años. 

Además de aportar información sobre la evolución del continente antártico, el descubrimiento abre nuevas posibilidades para estudiar cómo pueden sobrevivir microorganismos en ambientes extremos, sin luz solar, con escaso oxígeno y temperaturas bajo cero. Estas condiciones son consideradas similares a las que podrían existir en otros cuerpos del Sistema Solar, por lo que la investigación también resulta de interés para la búsqueda de vida fuera de la Tierra. 

Los científicos señalaron que aún será necesario realizar nuevos estudios para determinar con mayor precisión la antigüedad de la salmuera y conocer cómo ha evolucionado este ecosistema aislado bajo el hielo antártico durante tanto tiempo.

Muy Interesante 


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