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La evaluación del tiempo que tarda un medicamento en disolverse y llegar al torrente sanguíneo es fundamental para determinar su eficacia, lo cual se podrá realizar con el simulador gástrico diseñado en el Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas (ICAT) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirmó el director Gabriel Ascanio.

Luego de 12 años de trabajo, el dispositivo que simula el funcionamiento del cuerpo humano está en la parte final de su desarrollo. Se puede usar para determinar si los medicamentos genéricos actúan contra las enfermedades igual que los innovadores. El equipo es igual a un ducto gástrico que va desde la boca al esófago, estómago e intestinos.

En ese trayecto analiza el proceso de desintegración de las medicamentos (disolución) y el tiempo que tarda para que el ingrediente activo pase al torrente sanguíneo (biodisponibilidad) e inicie su actividad terapéutica. Esos indicadores son determinantes para saber si el producto funciona o no, comentó Ascanio.

El prototipo se presentará en la Expo Med Hospitalar, que se realizará del 18 al 21 de agosto en el Centro Banamex, donde se reunirán fabricantes de dispositivos médicos para presentar las innovaciones del sector.

Ascanio comentó que en Países Bajos se diseñó un dispositivo parecido, aunque fisiológicamente no se parece al cuerpo humano. El creado en la UNAM tiene la misma forma del estómago, como una letra J ,y está hecho de silicona, por lo que se expande y contrae como si fuera real.

El equipo de investigadores del ICAT, que fue financiado por la máxima casa de estudios, también creó el banco de pruebas para la disolución de los fármacos, del cual solicitarán autorización de la patente.

Indicó que hasta ahora, el costo de la investigación y diseño del dispositivo es de 4.5 millones de pesos, que se han destinado en becas y adquisición de materias primas.

Con la información sobre el tiempo de disolución y biodisponibilidad se pueden tomar decisiones para reformular los medicamentos, alimentos y productos nutricionales que tienen periodos prolongados de digestión.

El simulador gástrico tiene el potencial de mejorar la calidad de las pruebas que solicita la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios para autorizar registros sanitarios de genéricos.

Ascanio explicó que el banco de pruebas se utiliza para verificar el proceso de disolución como si se tratara del cuerpo humano, a diferencia de los estudios actuales, que consisten en colocar el medicamento en un recipiente con agua a 37 grados (lo más parecido a la temperatura corporal) y agitarlo. En el laboratorio se observa el tiempo que tarda en disolverse.

Con el simulador gástrico es muy probable que algunos productos farmacéuticos no pasarían el examen, porque “nosotros no tenemos un agitador en el estómago. Es un órgano que se comprime y expande, es un vaivén, y así se mezcla y disuelve el medicamento”.

LA JORNADA

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