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Chihuahua, Chih.- Detrás de las labores de vigilancia que realizan los agentes de la Policía en las calles de Chihuahua también existe un grupo especializado, cuya principal herramienta no es un arma, sino el olfato de sus ejemplares caninos.

Es la Unidad K9, que está integrada por policías con preparación como manejadores y que trabajan de manera permanente con los perros asignados a diferentes especialidades. Actualmente cuentan con 16 ejemplares que participan en tareas de búsqueda, así como en funciones de guardia y protección.

El policía tercero Víctor Manuel Cervantes González explicó en entrevista, que cada perro recibe un entrenamiento de acuerdo con las actividades que posteriormente desarrollará en servicio.

Para los ejemplares dedicados a la detección, los instructores utilizan seudoaromas que reproducen olores relacionados con narcóticos o explosivos. A través de ejercicios repetitivos, los perros aprenden a identificar estas sustancias y señalar el sitio donde fueron encontradas.

“Él localiza y pues ya sacamos el trabajo”, explicó Cervantes González al describir la manera en que los agentes se apoyan principalmente en el olfato del perro durante una intervención.

El entrenamiento también incluye ejercicios de guardia y protección. En estas prácticas, los ejemplares trabajan con personas que utilizan trajes especiales para que puedan desarrollar sus capacidades de manera controlada y aprender a responder a las instrucciones de sus manejadores.

Las demostraciones que realiza la corporación forman parte de una preparación que se lleva a cabo prácticamente todos los días. En ellas se simulan situaciones que pueden presentarse durante una intervención real.

El trabajo no termina cuando los policías dejan las instalaciones. Los perros viven con sus respectivos manejadores, quienes se encargan de su alimentación, cuidados y visitas al veterinario.

Esta dinámica permite que el binomio pueda responder ante una emergencia incluso cuando se encuentra fuera de turno. Si ocurre alguna situación que requiere la intervención de la Unidad K9, tanto el policía como su ejemplar son llamados para incorporarse al operativo, "nosotros nos hacemos cargo de estarlos alimentando, de llevarlos al veterinario para que estén en óptimas condiciones”, comentó el agente.

En las calles, los elementos caninos pueden acompañar los patrullajes habituales y ser utilizados cuando existe un reporte sobre vehículos o personas que pudieran estar relacionadas con armas o narcóticos.

Para los policías, contar con estos ejemplares representa una ventaja debido a sus capacidades naturales. Su olfato permite realizar búsquedas que serían más complicadas para una persona y detectar indicios que no son perceptibles a simple vista "ellos pueden oler una infinidad más que nosotros y pues eso nos apoya mucho”, señaló Cervantes González.

La Unidad K9 mantiene presencia en distintos sectores de la ciudad y sus integrantes pueden ser identificados por el distintivo de Grupo Unidad Canina que portan en su uniforme, además del equipo táctico utilizado durante determinadas labores.

Ante la presencia de estos binomios en la vía pública, el agente recomendó a la población evitar acercamientos repentinos a los perros. Aunque los manejadores permanecen atentos, explicó que cada ejemplar tiene una función y comportamiento determinados, por lo que es preferible mantener una distancia prudente.

De esta manera, el trabajo de la Unidad K9 combina la preparación policial con el adiestramiento especializado de los ejemplares, que diariamente se preparan para apoyar a sus manejadores en tareas de búsqueda, seguridad y protección en Chihuahua.


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