Cada 1 de marzo se conmemora el Día de la Cero Discriminación, una fecha que reivindica el derecho de todas las personas a vivir con dignidad, sin exclusiones ni estigmas.
Este 2026, el lema es “Las personas primero”, con un énfasis particular en quienes viven con VIH o están en riesgo de contraerlo.
De acuerdo con ONUSIDA, la discriminación sigue siendo uno de los principales obstáculos para poner fin al sida como amenaza de salud pública en 2030. No se trata solo de un problema social ya que el estigma impacta directamente en el acceso a pruebas, prevención y tratamiento, y puede poner vidas en riesgo.
El estigma no es un tema secundario
La evidencia recopilada por el Informe Global 2.0 del Índice de Estigma en Personas que Viven con el VIH muestra un panorama preocupante. Más de 30 mil personas en 25 países reportaron que la discriminación sigue presente incluso en espacios donde debería prevalecer el cuidado y la protección: los servicios de salud.
Entre los principales hallazgos destacan:
1 de cada 4 personas ha sufrido discriminación al buscar atención médica no relacionada con el VIH.
24% experimentó discriminación en su comunidad durante el último año, como acoso verbal o exclusión.
38% se siente avergonzada de vivir con VIH.
85% reporta algún tipo de estigma interiorizado, lo que lleva a muchas personas a ocultar su diagnóstico o incluso a interrumpir su tratamiento por miedo al rechazo.
Estos datos confirman que el estigma no es un asunto periférico. Es una barrera estructural que frena el avance hacia el fin del sida.
Cuando la discriminación se cruza con la desigualdad de género
El impacto es aún más profundo en mujeres y niñas que viven con VIH. La información recabada de más de 26 mil mujeres en 23 países revela que todas reportaron haber vivido algún tipo de coerción en el último año, particularmente en servicios de salud.
La coerción reproductiva, el maltrato y el abuso siguen siendo prácticas documentadas. Además, el estigma se combina con normas de género que imponen a las mujeres una carga de cuidados no remunerados y poco reconocidos, lo que limita su acceso a justicia, reparación y servicios adecuados.
Cómo la discriminación alimenta la epidemia
El estigma no solo daña emocionalmente; tiene consecuencias concretas:
Impide que las personas se realicen la prueba del VIH.
Desalienta el uso de servicios de prevención, incluidos medicamentos profilácticos.
Obstaculiza el acceso y la continuidad del tratamiento.
Aleja a las personas de los sistemas de salud.
Niega derechos humanos fundamentales.
En otras palabras, la discriminación perpetúa la epidemia.
¿Qué debe cambiar?
En este Día de la Cero Discriminación, ONUSIDA plantea cuatro ejes urgentes:
1. Eliminar leyes discriminatorias.
Revisar y derogar normas que criminalizan a personas que viven con VIH o a poblaciones en mayor riesgo, incluidas aquellas que penalizan el trabajo sexual, el uso de drogas o las relaciones entre personas del mismo sexo.
2. Proteger el derecho a la atención médica.
Garantizar confidencialidad, capacitación del personal sanitario, políticas de tolerancia cero frente a la discriminación y el fin de las pruebas obligatorias.
3. Combatir el estigma en las comunidades.
Desmontar mitos, promover el mensaje I=I (Indetectable = Intransmisible) y fomentar la empatía y la educación.
4. Apoyar respuestas lideradas por la comunidad.
Financiar organizaciones de personas que viven con VIH y asegurar su participación en la toma de decisiones.
Un llamado a actuar
Para este 1 de marzo de 2026, el mensaje es contundente: nadie debería sentirse “menos que nadie” por su estado serológico. ONUSIDA convoca a gobiernos, personal médico, empleadores, comunidades y ciudadanía en general a escuchar las voces de quienes viven con VIH y a actuar con base en evidencia.
Proteger la financiación destinada al VIH y a los derechos humanos, institucionalizar prácticas libres de estigma en sistemas de salud, escuelas y lugares de trabajo, y compartir información verificada que recuerde que el VIH es una condición de salud, no un juicio moral.
Los promoventes de este fecha señalan que acabar con el sida no depende solo de avances médicos. Depende, sobre todo, de poner a las personas primero.
EL ECONOMISTA

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