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Ciudad de México. La SUV más vendida de Toyota a nivel global ha llegado a México en su sexta generación con motorización híbrida eléctrica (HEV), lo que se traduce en que los bloques de combustión interna sin la intervención de motores eléctricos han quedado en los libros de la historia para la firma japonesa.

La nueva RAV4 aterrizó en México con cuatro versiones: LE, XLE, Woodland y Limited, todas en modalidad híbrida; destaca que todas ellas equipan Connected Services de serie, asunto que ocurre por vez primera en un modelo de la marca.

Esta importante prestación consta de cuatro elementos gestionados desde la app instalada en el teléfono móvil. La primera es Service Connect, que alerta sobre el programa de servicios de mantenimiento, además de comunicación con el distribuidor. Enseguida está Safety Connect, función encargada de atender asistencias en el camino, llamadas de auxilio a través del botón SOS en cabina, y localizador de la unidad. Además cuenta con Remote Connect, mediante la cual es posible operar la apertura de puertas desde la aplicación, el encendido de la unidad y del aire acondicionado para aclimatar la cabina de la RAV4 HEV. Finalmente equipa Drive Connect, que tiene la encomienda de proveer información del tráfico en tiempo real, además de Drive Recorder, que graba eventos desde sus cámaras.

El motor que impulsa la nueva RAV4 HEV es sus cuatro variantes, es un 4 cilindros, 2.5 litros, que de acuerdo con su versión, ronda un rendimiento que va desde 23.2 km/l hasta 27.7. En la LE y XLE solamente cuenta con tracción frontal y una potencia de 226 caballos, mientras que las Woodland y la Limited HEV logran 236 caballos de fuerza con tracción integral al equipar un motor eléctrico adicional en el eje trasero, en ambos casos el torque es de 163 lb-pie. La transmisión es una de engranaje planetario de cambios simulados.

En cuanto a diseño, llama la atención que Toyota ha implementado dos estilos distintos al frente de la RAV4, ya que las LE, XLE y Limited montan un frente con parrilla integrada al color de la carrocería, entregando un estilo más vanguardista; al tiempo que la Woodland presenta elementos en plástico negro en alusión a la aventura. La parte posterior lleva un nuevo estilo de luces LED que presumen una vista más aparatosa y robusta que su generación anterior.

Al interior la firma nipona fue congruente con el aspecto al que tiene acostumbrados a los usuarios de RAV4, uno con trazos rectos y algunos elementos geométricos que entonan bien con el resto del montaje en el habitáculo.

La Jornada

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