Budapest / Ciudad de México. — El Festival Internacional de Cine Independiente de Budapest otorgó su premio principal al Mejor Largometraje a Ad Absurdum, ópera prima cinematográfica del dramaturgo, ensayista y ahora cineasta mexicano Hugo Alfredo Hinojosa. El galardón húngaro llega pocas semanas después de que la misma cinta se alzara con el Premio al Mejor Cineasta Latinoamericano en el Indie FilmFest de San Diego, y meses atrás hubiera conquistado el Premio Thames al Mejor Largometraje en el London Director's Independent Festival.
La historia de Ad Absurdum es, en sí misma, tan improbable como las que suele narrar Hinojosa. Rodada en quince días con un presupuesto de diez mil dólares, la película es la adaptación cinematográfica de Deshonra, obra teatral que el propio autor escribió hace más de una década. En ella, dos políticos corruptos en pleno declive moral, Augusto y Santino, frecuentan El Chicago Club, un antro decadente donde conocen a Antón, un personaje siniestro que les promete satisfacer sus delirios de poder absoluto, sus amores perdidos y sus obsesiones más oscuras. Lo que comienza como una fantasía deriva en una noche trágica en la que el dolor, el odio y la muerte dejan de ser metáforas.
El elenco lo integran Jorge Luis Moreno, Humberto Solórzano y Fernando Banda, actores de amplia trayectoria en cine, televisión y doblaje, quienes ya habían encarnado estos personajes en la puesta en escena original. La producción estuvo a cargo de Calypso Producciones, empresa fundada por el propio Hinojosa junto a Graciela Cázares, con el apoyo de Denis Elizalde.
La película se estrenó en el Mix Film Festival de la Ciudad de México y participó en competencia en el Festival Internacional de Cine Ciudad Madero y en el Festival Internacional de Cine con Medios Alternativos de la Ciudad de México antes de iniciar su recorrido internacional. Su acogida en los circuitos festivaleros de Europa y Norteamérica confirma que la mirada autoral puede imponerse sobre cualquier limitación presupuestal.
En palabras de Hinojosa: “todo es una sorpresa, este tipo de proyectos tan personales de pronto toma vida y uno se sorprende al ver que existen otras miradas que pueden disfrutar el trabajo tan a ras de piel. Y también se encuentra uno con las descalificaciones soberbiaas que no importan, lo único que importa es hacer y seguir abriendo el camino. Lo importante es hacer cine, dejar la soberbia a un lado… el cine se hace de muchas formas pero sobre todo con pasión y honestidad”.
Hinojosa ya trabaja en su segundo largometraje: AGI (Inteligencia Artificial General), una exploración de la tecnología desde una perspectiva surrealista. El proyecto contará con Víctor Weinstock, Gastón Yanes y Geney Beltrán frente a las cámaras, postproducción de José Luis Salazar y música de Diego Alfredo Hinojosa. El rodaje arranca en abril, bajo las mismas condiciones de producción independiente que le valieron el reconocimiento internacional a su ópera prima.

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