Mérida, Yuc. Milka, una tigresa blanca, nacida en cautiverio en el zoológico Centenario, en esta ciudad capital, se convirtió hoy en el centro de atención de las autoridades municipales al ser trasladada, con todos los cuidados necesarios, a lo que será su nuevo hogar: el felinario Balam Balam del parque Animaya.
Milka es una hembra nacida en las instalaciones del Centenario -fundado en 1910-, criada allí desde pequeña hasta convertirse en un ejemplar adulto, completamente desarrollado y en excelente estado de salud.
Ahora encontrará en el Zoológico Bicentenario Animaya una oportunidad de emparejar la especie con otro tigre de bengala macho; ambos centros de conservación de vida silvestre tienen el objetivo de preservar y aumentar la vida silvestre en peligro de extinción.
El procedimiento de traslado contó con un equipo profesional de emergencias y veterinarios especializados, cuidando cada detalle para garantizar la seguridad del ejemplar en todo momento.
“Uno de nosotros colocaba el oxígeno directamente en las fosas nasales, mientras otro monitoreaba sus respiraciones; cada segundo era importante”, compartió Antonio Ávila, quien forma parte del equipo técnico que refleja el nivel de cuidado, preparación y humanidad con el que se realizó el trabajo.
El objetivo de este traslado es lograr, bajo estricta supervisión profesional, la integración de la tigresa Milka con un ejemplar macho bengala, buscando eventualmente conformar una pareja que pueda convivir en exhibición y contribuir a los esfuerzos de conservación.
Este esfuerzo se fortalece con el nuevo felinario “Balam Balam” (Tigre Tigre, en lengua maya), inaugurado en 2025 en el Zoológico Animaya, espacio moderno y de primer nivel dedicado al rescate, rehabilitación y conservación de felinos como jaguares, leones, tigres y ocelotes.
El felinario cuenta con ocho recintos diseñados para el bienestar animal, con casas de noche, áreas de hondonada, amplias zonas verdes y vistas tanto panorámicas como a nivel de suelo, permitiendo a los visitantes una experiencia educativa, cercana y respetuosa.
Además de albergar más de 16 ejemplares, muchos de ellos rescatados de situaciones críticas como incendios forestales, “Balam Balam” está enfocado en la conservación, el aprendizaje y la posible reproducción de especies en peligro, siempre bajo criterios científicos y éticos.
“Es muy importante que la gente venga, conozca, se informe y vea que lo que hacemos aquí obviamente es preservar las especies que aquí tenemos. Tienen una buena alimentación, tienen una muy buena calidad de vida y eso es debido a un equipo tan profesional y tan bueno que tenemos en los dos parques”, compartió el responsable de ambos centros y subdirector de Servicios Generales, Felipe Pacheco Sansores.
Desde su creación como obra conmemorativa del Bicentenario de la Independencia, el 30 de abril de 2010, Animaya ha evolucionado como Unidad de Manejo y Aprovechamiento de la Vida Silvestre UMA, jardín botánico, herpetario y actualmente Centro de Conservación de la Vida Silvestre.
A su vez, el zoológico Centenario se fundó en el año de 1910 con motivo del centésimo aniversario de la Independencia de México, de donde deriva su nombre. Fue creado con la finalidad de que la ciudad contará con un parque recreativo, aunque originalmente funcionó como un jardín botánico. En 1962, el parque fue objeto de una remodelación al ser convertido en zoológico. Este parque, al igual que Animaya, están bajo la jurisdicción del Ayuntamiento de Mérida.
LA JORNADA

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