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Ciudad de México.- El Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de Búsqueda Forense que se llevó a cabo en la Ciudad de México, presentó nuevas herramientas para la búsqueda de personas desaparecidas y evaluó posibles aplicaciones al contexto mexicano, especialmente para la localización de fosas clandestinas. Durante cuatro días participaron del Encuentro familiares de personas desaparecidas, colectivos, representantes de la Comisión Nacional y Comisiones Locales de Búsqueda, ministerios públicos, representantes de organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales, periodistas, organizaciones internacionales e integrantes de los cuerpos diplomáticos.

El encuentro, que comenzó el lunes 1 de julio y concluye este jueves, fue organizado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM), gracias al apoyo que las organizaciones reciben a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y de su proyecto EnfoqueDH.

Según explicaron los organizadores, “dada la magnitud de la presente crisis de violencia y desaparición en México, existe la urgente necesidad de incorporar nuevas tecnologías forenses para la búsqueda de personas desaparecidas y para el análisis de patrones de violencia en el marco de la implementación de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas”. Esta Ley, aprobada a fines del 2017, establece nuevos mecanismos diseñados para mejorar significativamente la búsqueda de las más de 40 mil personas desaparecidas en México.

“Este encuentro es un primer paso para acercarnos a tecnologías que no se han aplicado en México o se han aplicado en muy pocos casos. Desde el EAAF comenzamos a utilizar varias de las tecnologías de las que hoy hablamos. Es importante formar grupos interdisciplinarios que puedan capacitarse en estas nuevas tecnologías y darle continuidad al trabajo en México”, explicó Mercedes Doretti, directora para Centro y Norteamérica del EAAF y miembro del Consejo Ciudadano del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas de México.
En el año 2017, el EAAF inauguró su Unidad de Búsqueda Forense y Análisis de Contexto, dedicada a expandir el uso de tecnología de avanzada en la búsqueda forense de personas desaparecidas. La Unidad incorpora tecnologías de vanguardia, amplía el uso de las tecnologías existentes y aplica métodos emergentes con el potencial de hacer avanzar las investigaciones de derechos humanos. A partir de esa experiencia, el EAAF impulsó la realización de este Encuentro Internacional.

“Demandamos y exigimos que las autoridades utilicen los más modernos avances tecnológicos para la búsqueda de personas desaparecidas”, señaló Gabino Gómez, fundador del CEDEHM y coordinador del área de personas desaparecidas de esta organización.

Puntualizó que “no podemos olvidar la historia: desde los años 90 con las desapariciones y feminicidios de Ciudad Juárez exigimos la presencia de peritos independientes en las investigaciones que dieran certeza a las familias”.

En este sentido, recordó que el EAAF participó en el año 2004 en la elaboración de un diagnóstico en la entidad y que en 2005 se firmó un convenio de colaboración con el Gobierno del Estado de Chihuahua, que se trabajó hasta el año 2010. Puntualizó que los avances logrados a lo largo de las últimas décadas han sido gracias al esfuerzo, la perseverancia y la lucha constante de las familias, en medio de su búsqueda incansable por la verdad y la justicia.

Durante las jornadas del encuentro, destacados especialistas presentaron avances en torno a los siguientes temas:

1)  Tecnologías de percepción remota (incluyendo imágenes satelitales, LiDAR, georadar, resistividad, multiespectrometría e hiperespectrometría, entre otras). Se trata de tecnologías donde la información se colecta a distancia y que han sido usadas inicialmente en otros contextos -como la agronomía, la investigación del espacio, el clima, la deforestación, la arqueología- y que están utilizándose cada vez más en el área forense. Estas tecnologías podrían ayudar a detectar fosas clandestinas con base en alteraciones en la superficie y subsuelo.

2)  Análisis de la información digital que puede obtenerse de teléfonos y redes sociales y que puede colaborar en la búsqueda de personas. Se exploró en este caso en particular el marco legal de su uso y limitaciones en México.

3)  Plataformas digitales interactivas donde la información obtenida por percepción remota, comunicaciones y otros datos se ensambla para la investigación y explicación de casos concretos, así como para ver patrones y relaciones que no se observan cuando se solo se observan casos aislados. Estas plataformas sirven para reconstruir eventos represivos, por ejemplo, a partir de información dispersa, generando pruebas y narrativas articuladas.

4)  Finalmente, se analizó el marco legal de la utilización de todas estas nuevas tecnologías, tanto en México como en tribunales regionales e internacionales.

El encuentro contó con la presencia de cerca de veinte profesionales de México, Estados Unidos, Australia, Argentina, Sudáfrica y Suiza. Expertas y expertos en ciencias como la geología, geofísica, arquitectura, arqueología, matemáticas y comunicación, entre otras, algunas de las cuales son de aplicación reciente en el ámbito forense.

En las jornadas también se contó con la asistencia de familiares de personas desaparecidas, quienes hablaron sobre cómo comenzaron su búsqueda sin ningún tipo de herramientas y compartieron que, en algunos casos, al día de hoy utilizan drones, binomios caninos y detectores de metales, además de participar en la creación de bancos de datos genéticos ciudadanos. Desde la Comisión Nacional de Búsqueda, Karla Quintana aseguró que “la ciencia nos acercará al derecho a la verdad”.

El geofísico argentino Santiago Perdomo alertó que “no hay que crear falsas expectativas, ningún método es infalible. Cada una de las tecnologías nos aporta diferente información que puede interpretarse para búsquedas en ciertos entornos.”

“La geografía está presente en las narrativas”, dijo el doctor Alberto Giordano, especialista en sistemas geográficos de referenciación de la universidad de Texas, refiriéndose a que las narrativas de los sobrevivientes y testigos contienen datos de tiempo y espacio que pueden ser transportadas a plataformas digitales que facilitan la visualización de datos y la investigación.

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