La fuerte bajada del nivel del río Danubio durante el verano de 2026 dejó visibles en Bulgaria los restos de un enorme puente romano construido durante el gobierno del emperador Constantino el Grande y oculto bajo las aguas durante cerca de mil 700 años.
Los vestigios aparecieron cerca de Ghighen debido al descenso excepcional del caudal. El puente no constituye un descubrimiento arqueológico nuevo, pues su existencia era conocida desde hace décadas, pero las condiciones actuales permiten observar, medir y documentar con mayor precisión pilares que normalmente permanecen sumergidos.
La construcción fue inaugurada en julio del año 328 d. C. y comunicaba Oescus, en lo que actualmente es Bulgaria, con Sucidava, hoy Celei, Rumania. Se estima que alcanzaba unos 2 mil 437 metros de longitud, incluidos los tramos sobre la llanura inundable, lo que la convirtió en una de las grandes obras de ingeniería de la Antigüedad tardía.
Más allá de facilitar el paso sobre el Danubio, la estructura tenía importancia militar y estratégica para el Imperio romano. Permitía trasladar tropas, abastecer guarniciones y conectar las rutas terrestres con las fluviales en una zona fronteriza. Pese a sus dimensiones, se considera probable que permaneciera en funcionamiento solamente algunas décadas.
Investigaciones realizadas antes de la actual sequía ya habían aportado pistas sobre su estructura. Prospecciones geofísicas publicadas en 2022 identificaron 27 posibles rastros de pilares mediante un sistema de sonar en un tramo de 820 metros, además de otras siete anomalías compatibles con pilares en aproximadamente 210 metros de la llanura rumana.
La exposición de los restos, sin embargo, también representa un riesgo. Al quedar fuera del agua, las estructuras están sometidas al sol, secado, hielo y erosión, además de quedar más accesibles para visitantes y posibles saqueadores. Por ello, los especialistas consideran preferible documentarlas mediante fotografías georreferenciadas, sonar y modelos tridimensionales en lugar de extraerlas.
El descenso del Danubio ha revelado además vestigios de distintas épocas. En Serbia volvieron a quedar expuestos barcos alemanes hundidos en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial, algunos de los cuales todavía podrían contener municiones. En junio pasado, especialistas serbios retiraron y destruyeron una carga de profundidad alemana encontrada en uno de estos pecios.
La situación también refleja la magnitud de la reducción del caudal. En Budapest, el Danubio registró apenas 10 centímetros los días 19 y 20 de agosto de 2026, por debajo del mínimo de 33 centímetros registrado en octubre de 2018. Los bajos niveles afectan además la navegación, el transporte de mercancías y los ecosistemas de las riberas.
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