Arqueólogos encontraron en Turquía una singular estatua neolítica de aproximadamente 11 mil años de antigüedad que representa a una persona sentada sobre el lomo de un leopardo, una escena que no había sido documentada de esta forma en piezas de una época tan antigua.
El hallazgo ocurrió durante el verano de 2026 en Karahan Tepe, un yacimiento de la provincia de Şanlıurfa, en el sureste de Turquía, considerado uno de los asentamientos humanos más antiguos conocidos. La escultura mide alrededor de 70 centímetros de altura y fue localizada sobre una plataforma junto al muro de una construcción circular de unos tres metros de diámetro.
Karahan Tepe fue descubierto en 1997 por el arqueólogo Bahattin Çelik y forma parte de un conjunto de asentamientos del Neolítico Precerámico al que también pertenece Göbekli Tepe. Los investigadores sitúan el origen del poblado alrededor del año 9750 a. C., mucho antes de la aparición de la escritura y de las primeras grandes ciudades.
La nueva pieza llama especialmente la atención por la relación que muestra entre el ser humano y uno de los principales depredadores que habitaban la región. Los leopardos eran animales peligrosos y difíciles de cazar, por lo que los especialistas plantean que representar a una persona dominando o cabalgando uno de ellos pudo transmitir ideas relacionadas con el poder, el valor y el control sobre la naturaleza. Sin embargo, su significado exacto continúa siendo una interpretación y no puede establecerse con certeza.
La escena tampoco aparece completamente aislada dentro del arte prehistórico de la zona. En Karahan Tepe ya se habían encontrado representaciones humanas relacionadas con leopardos, mientras que en 2022, en el cercano yacimiento de Sayburç, fue descubierto un relieve en el que aparecen dos leopardos, un toro y una figura masculina. Estos hallazgos apuntan a que humanos, grandes felinos y escenas de dominio o vulnerabilidad formaban parte de un lenguaje simbólico compartido por diferentes comunidades neolíticas.
En 2023, el mismo yacimiento también produjo una estatua humana de unos 11 mil años de antigüedad. Estos descubrimientos, junto con los realizados en Göbekli Tepe y otros sitios del sureste de Anatolia, han permitido conocer con mayor detalle las creencias y formas de organización de las primeras comunidades asentadas en la región.
Para los arqueólogos, la importancia de la nueva escultura va más allá de su antigüedad. La pieza aporta evidencia de que grupos humanos anteriores al desarrollo generalizado de la agricultura, la cerámica y la rueda ya elaboraban representaciones complejas mediante las cuales expresaban ideas sobre su entorno, los animales y posiblemente el poder dentro de sus comunidades.
Muy Interesante

Hola, déjenos un comentario