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Un nuevo modelo científico propone que la empatía animal no debe entenderse como una capacidad absoluta, sino como un conjunto de habilidades que varían entre especies. La investigación concluye que las ratas pueden ayudar a otras de su misma especie, aunque su forma de procesar las emociones es mucho más limitada que la de los seres humanos.

El estudio, publicado en la revista Biological Reviews por investigadores de la Universidad del Ruhr de Bochum y la Universidad de Osnabrück, en Alemania, revisó más de una década de investigaciones sobre el comportamiento social de distintos animales para desarrollar un modelo multidimensional que permite evaluar los diferentes niveles de empatía en cada especie. 

El interés por este tema surgió tras un experimento realizado en 2011 y publicado en la revista Science, en el que se observó que varias ratas eran capaces de liberar a una compañera atrapada dentro de una jaula, incluso cuando no recibían ninguna recompensa a cambio. En algunos casos, además, compartían con ella el alimento obtenido después del rescate.

Durante años, estos resultados fueron interpretados como una posible evidencia de que los roedores experimentaban emociones similares a la compasión humana. Sin embargo, el nuevo análisis plantea una explicación más precisa.

Los investigadores sostienen que las ratas presentan una forma de empatía denominada "de baja resolución". Esto significa que son capaces de detectar el malestar de otra rata conocida y actuar para aliviarlo, pero sin comprender los pensamientos o estados mentales complejos del otro individuo como ocurre en los seres humanos. 

Para evaluar este comportamiento, el equipo desarrolló un modelo compuesto por cinco dimensiones: registro emocional, comprensión de la situación, atribución de estados mentales, flexibilidad del comportamiento y orientación hacia el bienestar del otro. Bajo este esquema, cada especie presenta un perfil diferente, lo que permite comparar de manera más objetiva las capacidades sociales de animales como chimpancés, perros, córvidos y ratas. 

De acuerdo con los especialistas, las ratas destacan por responder al sufrimiento de individuos con los que mantienen vínculos sociales y por modificar su conducta para ayudarlos. No obstante, la evidencia disponible no indica que sean capaces de interpretar las emociones ajenas con el mismo nivel de complejidad que las personas.

Los autores también señalan que su propuesta no constituye un nuevo experimento con animales, sino una revisión teórica basada en estudios de comportamiento previamente publicados. Además, reconocen que aún no es posible medir directamente la experiencia subjetiva de los animales, por lo que cualquier conclusión sobre sus emociones se fundamenta en la observación de sus conductas.

El nuevo modelo podría convertirse en una herramienta para estudiar la evolución de la empatía en distintas especies y facilitar comparaciones más precisas entre mamíferos, aves e incluso otros grupos animales que serán analizados en futuras investigaciones.

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