Ciudad de México. Prácticamente la totalidad de mensajes en redes sociales dirigidos a niños y adolescentes son de publicidad que pasa desapercibida porque se transmite en contenidos de entretenimiento y a través de generadores de contenido (influencers) que recomiendan el uso de productos diversos, alimentos procesados, bebidas azucaradas e incluso, alcohólicas y tabaco.
La organización civil Cultivando Género presentó los resultados del estudio La publicidad que ven y consumen las infancias y adolescencias en redes sociales y las implicaciones de su consumo, en el cual confirmó que las plataformas digitales y las marcas comerciales aprovechan características individuales, datos personales y las vulnerabilidades de estos grupos “para promocionar de forma altamente persuasiva productos que les pone en riesgo”.
Los activistas crearon siete perfiles ficticios de niños y adolescentes, con el objetivo de que redes como Youtube, Pinterest, TikTok, Roblox e Instagram generaran predicciones a partir de la información proporcionada. Luego del seguimiento durante un mes, se identificaron mil 76 contenidos, de los cuales 98.8 por ciento eran publicidad con las características mencionadas.
Se encontró que a las niñas les presentan, desde temprana edad, contenidos que refuerzan inseguridades sobre su imagen, mediante la promoción insistente de productos de moda y cuidado personal.
Para los niños interesados en videojuegos, se intensifica la publicidad de estos productos, con el riesgo de llevarlos a un consumo adictivo.
Angélica Contreras, integrante de Cultivando Género, resaltó que este tipo de publicidad altamente personalizada dirigida a población infantil y adolescentes es “problemática porque refuerza estereotipos y ejerce una influencia manipuladora que puede afectar negativamente su salud, bienestar y desarrollo”.
El engaño en la publicidad difundida por generadores de contenido es porque en sus videos muestran productos como si fueran elecciones personales, cuando en realidad ellos reciben un pago por esa actividad. Debido a la influencia y admiración que sienten los niños y adolescentes por esas personas, aumenta la efectividad persuasiva de los anuncios y “reduce la capacidad crítica de las audiencias jóvenes, quienes aún se encuentran en proceso de desarrollo cognitivo y emocional”, sostuvo.
Esta situación se registra, incluso en perfiles con control parental y en otros casos, a pesar de la prohibición legal de hacer publicidad personalizada dirigida a menores de edad. Los algoritmos de las redes sociales utilizan estrategias indirectas como el uso de datos obtenidos por medio del comportamiento de navegación y gustos personales de los usuarios.
Ante este panorama, Javier Zúñiga, abogado de El Poder del Consumidor, afirmó que con estos hallazgos que ratifican la violación de derechos de la infancia y adolescencia, el Estado debe tomar las medidas necesarias para establecer una regulación de la actividades de las agencias publicitarias, las plataformas digitales y los influencers. Una guía como la que elaboró la Procuraduría Federal del Consumidor en 2023, es insuficiente como quedó demostrado en la investigación.
LA JORNADA

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