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Por Carlos Fernández-Vega.- La gringa de Chihuahua, Maru Campos, está decidida a hundirse cada día más (a su lado el PAN –de por sí instalado en el inframundo político– que se aventó sobre la granada) y hace circo, maroma y teatro para anunciar –mediáticamente– la “creación inmediata” de una “unidad especializada” para “investigar” lo que ya todo el mundo sabe (la ilegal presencia y operación de agentes de la CIA en el estado, con la venia de las autoridades estatales) e “informar” sobre absolutamente nada, porque, según dice, de lo que se trata es de “salvaguardar la integridad de la investigación”, y ella no se “pronunciará sobre el curso”. Así es: parece que lo único sobresaliente en ella es ser caradura.

Para “mayor transparencia, ¿qué “investigará” la “unidad especializada” de la “gobernadora” de Chihuahua? Nada, porque en realidad lo que intentará –sin resultados, desde luego– será “sepultar” su violación constitucional y de la Ley de Seguridad Nacional, junto con su pandilla, algo que no viene al caso porque el gabinete de seguridad federal ya lo documentó: “ninguno de los (dos) agentes de la CIA que fallecieron en el estado de Chihuahua, luego de participar en un operativo antinarcóticos, tenía acreditación formal para participar en actividades operativas en territorio nacional; (…) de acuerdo con los registros migratorios disponibles, uno de ellos ingresó al país en calidad de visitante (turista), sin permiso para realizar actividades remuneradas, y el otra con pasaporte diplomático (obviamente, concedido por el gobierno gringo); las instituciones que integran el gabinete de seguridad y la Secretaría de Relaciones Exteriores no tenían conocimiento de que agentes extranjeros estuvieran operando, o fueran a participar físicamente en alguna acción operativa dentro del territorio nacional” ( La Jornada, Gustavo Castillo García).

Esa “unidad especializada” está a cargo de Wendy Paola Chávez Villanueva, hasta el sábado pasado titular de la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y a la Familia en el estado (nombrada por la propia Maru Campos), quien jerárquicamente depende de otro de los involucrados en esta traición a la patria; es decir, el fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui Moreno. Entonces, en castellano simple, la gobernadora “salvaguarda la integridad de la investigación” designando a una de sus incondicionales, quien trabaja de la mano con otro de ellos (el tal César), para “investigar” a la propia mandataria estatal. Éxito garantizado.

Entonces, ¿qué informaría Maru Campos y sus “especialistas”? Todo está al descubierto, documentado y denunciado. Sólo falta proceder, porque el “paquete” está listo para que la gringa sea sometida a juicio político y, como resultado, encarcelada por violar la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional. Y los legisladores (sin importar el partido político, comenzando con los borregos morenistas y su desprestigiado “pastor” Ricardo Monreal) están obligados a cancelar el “podría” (procederse en contra ella) y actuar en consecuencia. Si el ya putrefacto PAN quiere hundirse más (si a estas alturas ello es posible), pues muy su problema, pero este caso no amerita negociación, indulgencia ni mucho menos fingir demencia.

Y los legisladores morenistas que ahora gritan como pericos: “es un honor estar con Claudia hoy” deben ser congruentes (a estas alturas, un artículo de lujo entre ellos). Por si lo olvidaron o no registraron, la mandataria ha subrayado: “hay algo que no se negocia: soberanía y principios; la soberanía no se negocia; su defensa es una responsabilidad del Estado y una convicción histórica del pueblo mexicano; al pueblo de México le ha costado sangre la defensa de la soberanía, la defensa de la patria; ningún gobernador, presidente municipal o funcionario puede actuar al margen de la ley en sus vínculos con gobiernos extranjeros”.

Y si los legisladores no tienen los tamaños para esto, entonces que se dediquen a otra cosa.

Las rebanadas del pastel

Tratándose de Donald Trump, todo huele a podrido. El suceso del pasado sábado en el Hilton de Washington apesta a montaje, a un burdo intento adicional para que la cola mueva al perro (ver la película Wag the dog o Escándalo en la Casa Blanca, con Robert de Niro y Dustin Hoffman, 1997) ante su desplome electoral y creciente rechazo ciudadano. Es un perverso, y tiene tanta gente de esa calaña a su alrededor que se presta a eso y mucho más, con el fin de provocar lágrimas en sus seguidores, “sensibilizar” a sus opositores y “reposicionarse” como “mártir de la democracia”. Qué asco.

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