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Chihuahua, Chih.- La Universidad Autónoma de Chihuahua se encuentra hoy de manteles largos, pues un día como hoy 8 de diciembre, se constituyó en 1954 la fundación del Instituto Científico Literario, que hasta el día de hoy se conoce como la UACH.

En más de seis décadas de existencia, la UACH ha tenido una evolución constante en todos sus ámbitos, desde sus edificios hasta sus planes de estudio, que gracias al Nuevo Modelo Educativo Renovación UACH-DS, la consolidan como la institución más importante del Estado Chihuahua, su Alma Mater y que ahora cumple 66 años como universidad y 185 años como institución educativa.

A lo largo de este tiempo, se escuchan diversas anécdotas o leyendas de voces que aseguran haber sido testigos directos de lo que sucede, sucedió, o se percibe, dentro de las instalaciones del edificio de la calle Escorza,  cuyos ecos invaden los pasillos durante la ausencia de ese diario peregrinar, de catedráticos, estudiantes y funcionarios.

Breves antecedente de la fundación de la UACH

El desarrollo y crecimiento de nuestra universidad se puede destacar que ante la demanda de la población escolar por espacios amplios y suficientes para educarse, el 8 de diciembre de 1954 el Congreso del Estado, siendo Gobernador del Estado Oscar Soto Maynez, expidió el decreto 171 con el cual se fundó la Universidad Autónoma de Chihuahua.

En sus primeros años ofreció servicio a una población escolar que apenas alcanzaba un millar en la matrícula de cada ciclo escolar. Era el tiempo en que la población total de México ascendía a solo 26 millones de habitantes y en nuestro estado habitaban tres cuartos de millón. En aquel entonces, la matrícula total de Educación Superior en el país la constituían 29 mil estudiantes.

Las primeras escuelas fueron de Medicina, Ingeniería, Derecho, Educación Física y Farmacia, después Ganadería, hoy  Facultad de Zootecnia, luego la Escuela de Contabilidad y Administración, cuyo precedente fue la Escuela de Agentes de Negocios, hoy Facultad de Contaduría y Administración.

En julio de 1963, fué fundada la Escuela de Filosofía, Letras y Periodismo, antecedente de lo que es hoy la Facultad de Filosofía y Letras, luego la de Agronomía. Hoy es la Facultad de Ciencias Agrícolas y Forestales.

La Escuela de Administración Pública y Ciencias Políticas, localizada en Ciudad Juárez, nace en 1968. Hoy es la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, mientras que en 1974 da inicio la carrera de Ingeniero Fruticultor, en la Escuela Superior de Fruticultura, hoy Faciatec.

En fechas posteriores nacen Bellas Artes, hoy Facultas de Artes, La Escuela de Enfermería y Obstetricia, Escuela de Odontología y el Centro Universitario Parral ubicado en la ciudad de Hidalgo del Parral, Chih.

El campus universitario actual tiene una extensión de 25 hectareas, que originalmente formaban parte de un terreno de 107 hectareas que donaron los hermanos Elías al Gobierno del Estado, a fin de que se construyera un parque deportivo y recreativo en memoria de su señora madre, la Sra. Emilia M. de Elías. Esos terrenos ahora son ocupados por la Universidad, la Ciudad Deportiva, el Instituto Tecnológico de Chihuahua, la Escuela Carmen Romano de López Portillo, la Escuela de Educación Especial y la antigua planta de almacenamiento de Pemex.

El nuevo campus universitario se encuentra ubicado en un terreno de 200 hectáreas en la zona norte de la ciudad; cuenta con 100 hectáreas de circuitos viales y 50 hectáreas más de reservas territoriales, y ahí se localiza el Estadio Olímpico Universitario “José Reyes Baeza”, que ha sido sede de diversos eventos de carácter nacional e internacional como la Universiada y el Tazón Azteca, entre otros.

Este Campus se localiza frente al Complejo Industrial Chihuahua y en la confluencia del Periférico de la Juventud y la Carretera Panamericana, zona en la cual se encuentra el mayor crecimiento de la mancha urbana.

Anécdotas y leyendas del Paraninfo Universitario

Son varias las leyendas que se cuentan de las instalaciones centrales de la Universidad Autónoma de Chihuahua, algunas de terror por supuesto, pero también se dicen de anécdotas que bien valen ser escritas para la historia de la UACH”, aseguró Guillermo Hernández Orozco, doctor en Educación y conocedor de grandes pasajes históricos de esta Alma Mater.

Anécdotas son muchas, se pueden destacar que de acuerdo a los planos originales para la edificación de las instalaciones de las oficinales centrales hoy conocido como Rectoría, establecían una construcción de tres pisos, esa era la idea original, sin embargo se vio truncada y con solo dos plantas por la falta de recursos. 

Recordó que en 1887 el municipio decidió donar los terrenos que se localizan a espaldas de la Rectoría al Instituto Científico Literario, hoy UACH, con la condición de que en ese lugar se construyeran algunas aulas para una escuela primaria, que años después albergó a la Normal del estado y que en 1927 el edificio fue derrumbado para convertirse en la sede del Supremo Tribunal de Justicia y hoy de la Secretaria del Trabajo.

Un último recuerdo de los tantos que le vienen a la mente, es aquel suceso de 1954, cuando el entonces gobernador de Chihuahua Oscar Soto Maynez acudió a las instalaciones de Rectoría ingresando por la puerta principal y salir por atrás, debido a que a su regreso tenía bloqueada la salida por un considerable grupo de choferes de taxis quienes denunciaban la muerte de un compañero durante su gestión. 

Fantasmas en la UACH

Guillermo Hernández Orozco explicó que la UACH se creó físicamente en un campo de fantasmas, el Campus I era el Cementerio del Santo Niño, desde entonces es espacio de creación de leyendas, hay múltiples en cada Facultad.

La primera leyenda es del Campus Uno, donde se dice que por las noches se aparece un espíritu, que se disfraza de conserje, a veces de maestro, pero que cuando cierran puertas de edificios, primero hace algún ruido, luego se cambia de lugar y sigue haciendo ruidos, para hacerse presente. 

En Rectoría, dicen que en las oficinas centrales de la UACH, ronda el espíritu del fundador de la cátedra de Latinidad, Antonio Cipriano Irigoyen de la O. ronda en el edificio de la Escorza.

En la Biblioteca Central, edificio que fue construido para albergar la Rectoría de la Universidad, se aparecen, según el tiempo, diversos fantasmas. Uno se refiere a estudiante que en vida llegaba y se sentaba siempre en la misma mesa y se ponía por horas a estudiar. Cuando se cerraba él solicitaba quedarse a estudiar, cuando estaba por terminar su carrera de Derecho, se volvió loco de tanto estudiar. 

“En el Archivo Histórico, Dany, el encargado asegura que ve pasearse, con seño adusto, como cuidando que estén todos los documentos a Laura Caballero quien es una de las bibliotecarias que más años han trabajado en ese puesto. Dany no se asusta porque dice que es una habitante del Archivo y que no molesta a nadie y que si alguien tiene derecho a estar ahí es ella”, cuanta con santo y seña de detalles.

Los murales del Paraninfo Universitario y su significado

De acuerdo con un estudio de investigación para su tesis presentado por el maestro Adán Erubiel Liddiard, durante la conclusión de la primera etapa del edificio del Paraninfo, construida en un estilo neoclásico con orden toscano, aparece el nombre de Leandro Carreón como portador de un ambicioso proyecto mural nacionalista, similar a los múltiples trabajos creados principalmente en la Ciudad de México, pero novedoso en la capital de Chihuahua. 

El autor de la tesis explica que el pintor duranguense llegó a la entidad con la idea representar la historia oficialista de México en una consecución de murales seriados, parecido a lo hecho por Aarón Piña Mora en el Palacio de Gobierno, pero dos décadas más tarde. 

En aquel entonces fue el gobernador Gustavo L. Talamantes quien se interesó en el proyecto y lo presentó para su realización. Era la magna obra mural, primera de este tipo en la ciudad, y orgullo actualmente de la Universidad Autónoma de Chihuahua, que empezó a pintarse en 1937 en el Paraninfo del Instituto Cientifico Literario con la técnica de caseína sobre yeso. 

Con un área pintada de alrededor 200 metros cuadrados e influencia de Diego Rivera, se terminó en su totalidad en 1939, como se mencionó, veinte años antes de que Aarón Piña Mora pintara su primer mural en el Palacio de Gobierno.

Las fechas se corroboran por el puño y letra del mismo autor en el primer y último segmento, donde la obra ya ha pasado por varias restauraciones, siendo la última en 2009. El conjunto pictórico recorre cronológicamente con nueve segmentos las paredes de dicho auditorio, desde el lado derecho del escenario, doblando por las puestas de acceso, y terminando al lado izquierdo del mismo escenario, en una vuelta completa a la sala, permitiendo al público ubicado en cualquier punto de las butacas poder disfrutar la obra completa con sólo levantarse y rotar 360 grados. 

El primer segmento es el mural referente a la fundación de Tenochtitlan, o como titularía su autor en ese momento de visión centralista: Fundación de México. Comienza con la leyenda de la tribu nahua avistando la profética águila devorando a la serpiente sobre el islote del lago de Texcoco, sitio donde simbólicamente se erigiría la ciudad de México Tenochtitlan. 

Es el génesis que el autor quiso mostrar de México como país, un punto de inicio que coincide con la visión indigenista e idealista de la escuela muralista mexicana, de la cual Carreón es descendiente y ya relacionada con la reflexión historicista de Santana. Al fondo de la pintura se divisan distantes los volcanes Popocatépetl e Iztacíhuatl, marco hasta el día de hoy de la Ciudad de México.

En la parte externa del Paraninfo, dando la bienvenida a los visitantes en el recibidor del edificio de Rectoría, se encuentra otra obra de Leandro Carreón, ya ajena al conjunto analizado. En esta se hayan plasmados tres importantes figuras de la cultura y el humanismo: Tales de Mileto, Leonardo Da Vinci y Santiago Ramón y Cajal.

Por último, a ambos lados del recibidor están las puertas de acceso al Paraninfo, que fueron también decoradas por Carreón en sus respectivos marcos, con tópicos relacionados a la educación. En el dintel izquierdo está retratado un maestro, mostrando al espectador un libro en donde se lee: Estudia y triunfarás en la vida. En el dintel derecho se visualiza a un trabajador de la industria en sus labores.

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