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Fotografía tomada del blog: Leo Anchondo
Por Carlos Urquidi G. / esucesos.- Para la recuperación de los muros originales de una de las habitaciones del Centro Cultural Universitario Quinta Gameros fue necesario quitar un mural pintado en los años ochenta que nada tiene que ver con la casona. Tal decisión, a pesar de ser acertada, terminó dañando nuevamente la soberanía de la Universidad Autónoma de Chihuahua, que tiene a su cuidado la emblemática finca, al obligar a uno de sus representantes a ofrecer una disculpa pública y dar marcha atrás al proyecto.

Al bochornoso acto se sumó el apoyo de un grupo de “culturitos de redes sociales” que calificaron el hecho de pintar una de las paredes de la emblemática casona como un “atentando al arte”, pues era, alegan, un ataque contra el “patrimonio cultural”, sin tener en cuenta que tales frases calificativas-descalificativas rayan en lo irreal y dejan al descubierto mezquinos intereses y desconocimiento total del caso.

-Los hechos:

El pasado 23 de agosto se dio a conocer la noticia de que mientras se hacían trabajos de recuperación de las paredes de la Quinta Gameros, se cubrió con pintura “El Mural de las Flores” pintado en los años ochenta por la señora Pita Díez, que adornaba una de las habitaciones, la llamada “Recámara de Caperucita”, que da cabida a parte de la colección de los muebles Requena.

En 1971 se firmó un comodato con el licenciado Pedro Fossas Requena y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, para que los muebles de la Colección Requena pasaran a darle un mayor realce a la Quinta. Estos muebles cuentan con una declaración de patrimonio protegido.

Se alega que dicho mural recreaba el “tapiz original de la alcoba” cuando en realidad la alcoba nunca tuvo un tapiz original y menos un tapiz Art Nouveau.

La señora Pita Díez recurrió a sus amigos en el poder para quejarse y exigir que se regresara su mural con motivos florales, obligando también a que se le diera una disculpa pública, que se detuviera la obra y a ser ella misma quien se encargue de volver a pintar su mural con “productos especiales de la marca “Sherwin Willians”.

La disculpa obligada fue dada por el secretario de Extensión y Difusión de la Universidad Autónoma de Chihuahua, UACH, Raúl Sánchez Trillo, quien se responsabilizó por el “daño causado a la obra”.

-Una mirada al pasado y a la ley

El 19 de octubre de 1968 la UACH recibió la autonomía, y desde ese momento la Quinta Gameros pasó a formar parte de su patrimonio. 

La Ley de Patrimonio Cultural del Estado de Chihuahua Ley publicada en el Periódico Oficial del Estado No. 17 del 28 de febrero de 2001, en su parte sobre patrimonio cultural intangible y el patrimonio cultural tangible, dice que es Patrimonio Cultural Tangible.- Todos aquellos bienes muebles e inmuebles, espacios naturales y urbanos así como los elementos que los conforman como objetos, flora, fauna, estructuras arquitectónicas y formaciones naturales en sus diferentes momentos: paleontológicos, arqueológicos e históricos"; y que, su “Revitalización” consiste en volver a dar vida y son considerados así los procesos de conservación en el sentido del mantenimiento.

Así de sencillo fue lo que se intentó hacer con las paredes de la “Recámara de Caperucita”.
La citada ley, en su capítulo X (Diez), trata sobre la autorización de obras de intervención en el patrimonio cultural del estado y dice claramente: "Todo proceso de intervención que afecte en su estructura, autenticidad e imagen, al patrimonio cultural tangible descrito en el artículo 4 de esta Ley, sea mueble o inmueble, de forma individual o en las zonas protegidas urbanas o naturales, requerirá de la autorización de la autoridad competente".

Algunos alegarán que la Quinta Gameros no está protegida por dichas leyes pues fue construida en 1907 y la protección es para edificios antes de 1900, pero el cinco de agosto de 1999, la Comisión Nacional de Zonas y Monumentos Artísticos emitió un fallo favorable y la Quinta Gameros fue declarada “Monumento Artístico Nacional”. Este fallo quedó formalizado por medio del Acuerdo No. 289, publicado en el Diario Oficial de la Federación de fecha 22 de diciembre de 2000.

Así, por lo menos, el INBA, el INAH y la UACH deben estar al pendiente de las intervenciones que ahí se realicen y emitir recomendaciones, además de verificar que sean realizadas por personal calificado. También se puede recurrir a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, artísticos e Históricos, existente desde mayo de 1972.

-Más en detalle, menos pretextos

El 29 de noviembre de 2000, el secretario de Educación Pública Miguel Limón Rojas firmó el Acuerdo No. 289 que en su Articulo 1o. declara Monumento Artístico a la Quinta Gameros, detallando en su Articulo 2o. que el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura vigilará el cumplimiento de las disposiciones de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.

El Articulo 3o. es muy claro: "A fin de garantizar la preservación del inmueble que se declara monumento artístico, las obras de conservación y restauración que sobre el mismo se realicen deberán ser autorizadas por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, lo mismo que las de excavación, cimentación, construcción o demolición que se ejecuten en los inmuebles colindantes al monumento y que puedan afectar las características del mismo".

Maneras legales hay, ganas parece que no. Aquí surgen las preguntas que nadie se hizo: ¿contaba Pita Diez con esos permisos para intervenir el muro de la recámara? La respuesta es: NO. ¿Tenían los encargados de la Quinta Gameros el derecho a recuperar los muros? La respuesta es: SÍ

-Pasado y presente en entredicho

Antes, los bienes,-muebles e inmuebles- históricos de Chihuahua eran administrados por figuras de la sociedad chihuahuense sin el menor conocimiento de su importancia, práctica que ha ido decreciendo con el paso de los años, aunque lentamente.

En aquel entonces, Pita Diez no solo decidió intervenir los muros, sino incluso decorar la habitación hasta con un osito navideño con etiqueta de Hershey’s y objetos lindos de los bazares de la ciudad, siendo que el principal y único objetivo de las salas que exhiben los muebles Requena es la de evitar todo tipo de ornamentos para lucir en su máximo esplendor la colección, sin interferencias visuales innecesarias.

-¿Quién es Pita Diez?

En un mundo globalizado, donde la tecnología es usada para que los artistas y creadores se den a conocer en sus diferentes plataformas, al hacer un rastreo dio como resultado que de entre 1,190,000 posibilidades en el buscador de Google, solo se encontró una referencia sobre Pita Diez y fue en el portal digital de la Universidad La Salle donde se menciona en un párrafo ese nombre y se habla de un cóctel para inaugurar la exposición pictórica “Las cercanías de Pita Diez”. En ninguna otra plataforma digital o impresa existe un currículo artístico sobre Pita Diez, su obra o trayectoria. Igualmente, de 43 reconocidos artistas chihuahuenses entrevistados, ninguno dijo conocer la trayectoria artística de Pita Diez.

-La extrañeza de los Requena

Los actuales depositarios de los muebles Requena visitaron el año pasado la Quinta Gameros y al entrar al “Cuarto de la Caperuza” se extrañaron sobre la ornamentación ajena a la colección y pidieron una explicación sobre tal situación, ya que se intervino un patrimonio protegido sin sustento ni poder legal.

Tras esa visita se tomó la decisión de restaurar y quitar los adornos extras, en total contraste con lo realizado en la Sala Pavorreal, en la que se decoraron techo y paredes, pero por manos expertos y bajo vigilancia de expertos.

-Soberanía universitaria dañada

La intervención para recuperar las paredes originales de la Quinta Gameros tiene sus bases muy firmes y Raúl Sánchez Trillo sabe sobre el tema, cuenta con los estudios y la experiencia necesaria para hacer su trabajo en bien del patrimonio chihuahuense. Haber sido obligado a ofrecer una disculpa pública no solo atenta contra la soberanía de la máxima casa de estudios del estado, sino que devela el nulo interés de las autoridades por la cultura del estado y su patrimonio, al ponerlo a expensas de los intereses de una sola persona. Igual, la orden suprema obliga a todos los involucrados directos a no dar declaración a nadie.

Mientras el Reglamento General del centro Cultural Universitario de la UACH, aprobado en Sesión del H. Consejo Universitario el 22 de mayo de 1995, dice que el jefe de la Unidad Administrativa del Departamento de Difusión Cultural se hará cargo de la administración de los recursos humanos, materiales y financieros del Departamento, además de “llevar el control de los movimientos de los bienes muebles asignados al Departamento”; el Artículo 76 dicta que “por su calidad de patrimonio arquitectónico, todo el personal adscrito al Departamento de Difusión Cultural coadyuvará a la preservación del Centro Cultural Universitario “Quinta Gameros”, reportando cualquier deterioro o situación de riesgo potencial que se observe ya sea en el interior o en el exterior del mismo. Toda observación al respecto se hará del conocimiento inmediato de la Unidad Administrativa del Departamento, con el objeto de que se tomen, también de inmediato, la medidas correctivas pertinentes”.

-Banalidades sobre prioridades

Más que repintar el mencionado mural, interesante sería mejor restaurar el vitral Tiffany y el candelabro principal del vestíbulo que fue retirado hace tiempo ante el asombro de los visitantes. Restauraciones que son necesarias y urgentes que no se han realizado por falta de dinero.

Para nadie es secreto que de unos años a la fecha, la Quinta Gameros vive tiempos de esplendor con gran actividad artístico-cultural, propuestas novedosas, creación de públicos, además de una inédita atención y cabida para los verdaderos creadores chihuahuenses. Por ello, todo lo anterior, no debía suceder, pero sucedió. Punto, hasta aquí.

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