Una familia fue hallada muerta por presuntamente haberse intoxicado con gas, al interior de su departamento en la colonia El Rodeo, Iztapalapa; entre las víctimas se encontraba una menor de 4 años.
Reportes policiales refieren que operadores del C2 Oriente, reportaron a elementos de la SSC sobre personas inconscientes al interior de un domicilio.
Al arribar a la vivienda ubicada en una unidad habitacional de la avenida Estrella en dicha colonia, un sujeto señaló que encontró a su hija de 4 años, a su hijastra de 25 años y su yerno de 26 desmayados.
Enseguida los oficiales solicitaron los servicios médicos, quienes diagnosticaron ausencia de signos vitales, por posible intoxicación por gas.
Por los anterior los uniformados dieron parte al agente del Ministerio Público para los servicios periciales, y se inició la carpeta de investigación.
Lo que inició como un reporte rutinario para los operadores del C2 Oriente terminó en una de las escenas más desgarradoras.
Durante el día los elementos policiales recibieron una alerta: “Personas inconscientes al interior de una vivienda”. La ubicación, una unidad habitacional situada en avenida Estrella número 13 y calle Águila Real, en los andadores Halcón y Quetzal, colonia El Rodeo.
Cuando los policías arribaron al edificio 3E-11, ya se escuchaban los gritos y sollozos que escapaban desde los pasillos. En la entrada los recibió un hombre de 39 años, tembloroso, desconcertado, que apenas lograba explicar lo que acababa de ver dentro de su departamento.
El hombre relató que, tras regresar de su jornada laboral, abrió la puerta y quedó paralizado al observar a su hija, Aitana, de 4 años, a su hijastra identificada como Pamela de 25, y a su yerno Aron, de 26, inmóviles, pálidos, sin reaccionar a sus llamados desesperados.
Los oficiales solicitaron de inmediato el apoyo de paramédicos. Sin embargo, cuando los cuerpos de emergencia ingresaron a la vivienda, la tragedia ya estaba consumada: los tres presentaban ausencia total de signos vitales. La causa preliminar: intoxicación por gas, una muerte silenciosa y letal que aparentemente los sorprendió mientras descansaban.
Dentro del departamento no había señales de forcejeo, ni heridas, ni objetos fuera de lugar. Nada que indicara violencia. Solo un olor tenue que confirmaba la pesadilla.Mientras la noticia corría entre los departamentos, familiares, vecinos y curiosos comenzaron a abandonar sus viviendas para acercarse a la escena. Algunos intentaban consolar al padre, que caminaba de un lado a otro como si su mente se negará a aceptar la realidad; otros rezaban en voz baja; otros simplemente observaban, incapaces de procesar la magnitud del suceso.
La zona fue acordonada por los uniformados mientras peritos de la Fiscalía General de Justicia llegaron para realizar el levantamiento de los cuerpos y recabar indicios. Los especialistas revisaron las conexiones de gas, la estufa, el boiler y las instalaciones internas del departamento, mientras el ambiente se tornaba cada vez más denso por el llanto, los murmullos y el desconcierto de los vecinos.
Entonces llegó el momento de sacar los cuerpos del departamento. Desde afuera se podían escuchar los gritos desesperados.
“¡Mis niñas!, ¡éramos un equipo no voy a poder si no están!, ¡mis niñas!”, se escuchaba una mujer desconsolada que apenas podía sostenerse.
Los cuerpos fueron trasladados al anfiteatro correspondiente, mientras el Ministerio Público inició una carpeta de investigación para determinar el punto exacto de la presunta fuga o si las causas fueron otras.
El departamento quedó vacío, pero el eco de la tragedia sigue, donde tres vidas se apagaron sin ruido, sin advertencia, dejando una herida profunda entre quienes los conocían.
LA JORNADA

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