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Este domingo pasadas las dos de la tarde, a los 87 años, falleció en un centro asistencial de Bogotá el periodista antioqueño Javier Darío Restrepo.

La noticia fue confirmada a El Colombiano por Cecilia, una de las tres hermanas del periodista y escritor que trabajó más de cinco décadas por el periodismo colombiano.

“Estuvo hasta ayer acá en Medellín porque esta semana había venido al Festival Gabo. Anoche lo acompañamos al aeropuerto y aunque se sentía indispuesto estaba consciente”, contó la hermana.

En la mañana de este domingo la salud del periodista se deterioró hasta el punto que tuvieron que llevarlo a un centro asistencial en la capital colombiana donde murió pasado el mediodía.

“Incluso esta mañana, a pesar de que estaba enfermo se sentó a leer el periódico porque así era él y luego se sintió tan mal que tuvieron que llevarlo al hospital”, contó la hermana que lo hospedaba siempre en su casa cuando visitaba la capital antioqueña.

El maestro Javier Darío Restrepo ejerció durante 53 años y fue autor de 28 libros sobre periodismo y ética periodística. Fue columnista en los diarios El Colombiano, El Tiempo, El Espectador y El Heraldo.

En esta casa editorial, su columna “Carriel” se publicó durante 17 años hasta 2009. También fue el primer Defensor del Lector en este diario, función que también ejerció en El Tiempo.

Según información de la Fundación Gabo, recibió el premio nacional de Círculo de Periodistas de Bogotá en la categoría de prensa en 1993, así como el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 1985 y 1986. Además recibió los premios San Gabriel del Episcopado Colombiano en 1994, Germán Arciniegas de la Editorial Planeta en 1995 y el premio latinoamericano a la ética periodística otorgado por el Centro Latinoamericano de Periodismo (Celap), auspiciado por la Universidad Internacional de la Florida en 1997.

Fue exaltado además con el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo de Periodismo 2014. Sus respuestas en el Consultorio Ético de la Fundación Nuevo Periodismo (Fnpi), del que fue director, están compiladas en dos libros El Zumbido y el Moscardón Vol I y El Zumbido y el Moscardón Vol II, una serie de reflexiones sobre el quehacer periodístico que era - y continúa siendo - un texto imprescindible en facultades de comunicación social y periodismo.

Dicho consultorio funcionaba en la página web de la Fnpi, en el cual junto a otros periodistas como Mónica González, Jorge Cardona, Gumersindo Lafuente y Álex Grijelmo; atendía inquietudes procedentes de todos los rincones de América Latina. Allí se dedicó a responder preguntas acerca de ética periodística, libertad de prensa y de expresión.

Ante preguntas como si usar palabras ofensivas hacía parte de la libertad de expresión, se demuestra su discreción en la respuesta: “El acto de comunicar, por el medio que sea, implica tener en cuenta al otro. Si es una comunicación individual es más fácil definirlo, percibir su identidad, su cultura, sus necesidades de información, su contexto, etc.(...) Desde luego que la libertad de expresión no da patente de corso para ofender, porque ser libre no es decir lo que a uno le venga en gana, sino tener las condiciones favorables para decir lo que uno debe decir”.
https://www.elcolombiano.com

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