¡Lo que se encuentra uno buscando! Para notas macabras, las de hoy en día con los descuartizados y las cabezas desprendidas de los cuerpos a machetazos, pero ya endenantes, en las páginas de los periódicos había sangre y robos, y mucha publicidad para el alcohol...

Véase si no, “El Padre Padilla”, que fue un periódico de corte liberal y algo revolucionario, en una época (1909 a 1913) en que la capital del estado vio en sus calles una intensa actividad de las tendencias de la Revolución.

Era de circulación diaria, y en una de sus ediciones hay un encabezado en la portada que se refiere a cuatro diferentes noticias: “¿Dónde está la lámpara de plata? / Combate en Balleza / Blanco renuncia /Un perro devora una pierna”.

En cuanto a la primera de las noticias, Su Santidad el Obispo Gavilán “no está dispuesto a dar cuenta del paradero de la valiosa lámpara de plata que desapareció misteriosamente de Catedral”, en un asunto al que el diario ya se había referido.

De ahí, el redactor se pasa a la nota del perro: “A las ocho de la mañana de ayer un perro hambriento devoraba una pierna que extrajo del Hospital Civil, donde fue mutilada a algún pobre hombre. El miembro desangrando aún, le fue quitado al can por un soldado de la Guardia Nacional que estaba de guardia en el citado plantel, y un cochero que casualmente pasaba por el lugar del suceso”.

Aunque el formato y el tamaño hablan de un “periodiquito”, lo cierto es que “El Padre” se defendía y hacía todo lo posible por salir diariamente, como diario vespertino. “El Padre Padilla” era de tamaño carta doblado por la mitad en forma de cuadernillo, de tal forma que quedaban cuatro páginas. Su precio era de un centavo. Y aunque casi siempre la portada se dedicaba a noticias importantes, al final de esta página solían colarse pequeños anuncios.

Por las páginas de “El Padre Padilla” pasaban comercios, servicios, anuncios de todo tipo, y hasta cartas al director. Guardando distancias y magnitudes, “El Padre” puede considerarse en su modestia, un genuino precursor de los modernos diarios de esta capital.
Véanse dos anuncios más, dignos de la época:

La Cosmopolita, la cantina más elegante de la ciudad, en la calle Victoria, servía los mejores vinos y licores, y tenía pastelería y dulcería anexa. su propietario, M. Hazán, ofrecía orquesta todas las noches.

El ingenio del redactor merecía estar en la televisión actual:

LA FUERZA DE CARPIO
“Todas las personas que han tenido oportunidad de conocer al simpático atleta leonés Timoteo Carpio, se han quedado sorprendidas al ver la musculatura de éste. Sin el permiso de Carpio, nosotros que hemos sorprendido el secreto de su fuerza, podemos asegurar que la posee en grado superlativo porque todas las mañanas acostumbra tomar una copa del sabroso tequila “La Rojeña” de Cuervo, que venden en ésta los sres. Villar, Celada y Cia. de “El Combate”, esquina Ocampo y Morelos”. Atleta y alcohólico... antes no los demandó el fortachón.

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