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Chihuahua.- Las palabras sonaron poderosas “Justicia para Enrique Servín”, “Enrique Servín, guardián de las palabras”, su fotografía lucía en carteles y dos lonas gigantes daban cuenta de la exigencia de amigos, familiares, activistas e integrantes de la comunidad cultural de Chihuahua, que se reunieron este martes para conmemorar el aniversario 62 de su nacimiento, mientras lamentaban los casi cuatro meses que han pasado desde su asesinato, sin que hasta ahora haya justicia.


Desde hora temprana se reunieron en la Cruz de Clavos, donde ahora también luce un obelisco de color blanco, en cuya base hay una placa con su nombre y un arreglo de flores blancas con la bandera arcoiris que alguien depositó como una forma de homenaje, en tanto policías se acercaban para tomar fotos, preguntar cosas y escribir sus peculiares palabras en una libreta.


Las palabras eran entonces todavía de organización, de saber en qué momento y orden, debían caminar para colocarse uno junto a otro, y en el instante preciso ponerse una de las 12 camisas que el poeta utilizó cuando trabajó en el desaparecido Instituto Chihuahuense de la Cultura y luego en la Secretaría de Cultura (de donde no llegó un solo amigo o compañero para estar en la manifestación), y en cuya espalda podían leerse versos en cada uno de los cuatro idiomas de Chihuahua, identificado cada uno por un símbolo diferente. “En la Sierra pintamos muchos murales con esas frases”, dijo un joven conmovido, aunque dijo no recordar qué decía en cada camisa, sí rememoró que fue un trabajo que les tomó mucho tiempo, que les dejó mucho gozo.


Al megáfono, las palabras se sucedieron para recordar cada uno de los logros del escritor, cada país recorrido y cada uno de los 22 idiomas que dominaba, cada uno de los pueblos que destacó/honró/salvó en su obra, mientras algunos recordaban divertidas anécdotas y se reencontraban a sí mismos en las palabras del maestro, y fragmentos de sus poemas ondeaban en telas de colores. Las palabras fueron pocas y confusas entonces para que “la resolución de la investigación sea lo más ‘expedida’ posible y ver en corto plazo que se cumpla con la exigencia de justicia para nuestro querido hermano y amigo”.


Luego los participantes se colocaron frente a la puerta del Palacio de Gobierno, sosteniendo en sus manos cada una de las letras que conforman la frase “todos somos Enrique”, porque todos aquí, en el estado, en el país, en el mundo, seguimos llorando su partida, porque todos aquí somos igual de vulnerables.


Después el Palacio de Gobierno se llenó de las palabras emotivas de amigos y familiares “justicia para Enrique”, mientras el guardia de la puerta tenía sus propias palabras “se me van a meter” decía por radio y un señor desaliñado y confundido profería palabras en favor de Andrés Manuel y la cuarta transformación. De ahí las palabras recorrieron la calle Libertad, donde paseantes y comerciantes curiosos vieron pasar al grupo que se dirigía al Congreso del Estado, cuyos guardias también intercambiaron palabras “solo vienen a entregar algo, no van a entrar todos”.


La falta de resultados sonó entonces en las palabras de la maestra Sagrario Silva, al decir que entregaban el texto leído en la Cruz de Clavos a los diputados “para pedir justicia para Enrique, no sabemos cómo va el caso, todo está como parado, las investigaciones no son muy claras, tanto la familia como las personas allegadas a Enrique y la sociedad civil queremos justicia”.

Y ante la pregunta de cómo ve la justicia en Chihuahua, fue contundente “vemos como se le da poca importancia a los ciudadanos de este país que han dejado un legado muy importante, por eso venimos a exigir justicia. Enrique Servín, como lo están gritando allá afuera, es el guardián de las palabras, es la diversidad, es quien nos da voz en otros países”.

Ahí mismo en Oficialía de Partes del Poder Legislativo, palabras categóricas fueron las del músico y poeta Martín Makawi “fue muchísima la aportación de Enrique en cuanto al idioma materno de los pueblos originarios y no solo los de Chihuahua, sino de otros estados, dejó una gran huella y hoy pedimos que se haga justicia verdadera, principalmente para los pueblos originarios porque el gobierno no se está moviendo, creo que todo el pueblo de Chihuahua requiere justicia”.


Pasado el mediodía, afuera del Congreso, casi una hora y media después de convocada la manifestación, siguieron sonando fuerte las palabras durante algunos minutos más, a la vez que una parvada de palomas cruzaba la Plaza de Armas, y unas señoras asomadas desde el ventanal preguntaban “¿quién es él por el que gritan?”, sin darse cuenta de lo triste que fue su vida sin haber conocido nunca al guardián de las palabras, que este martes renació en cada recuerdo que dejó a sus allegados y en cada grito de justicia.

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