Por Alonso Romero.- Cada semana se escuchan avances importantes en el campo de la inteligencia artificial (IA). Esta semana fue Seedance, el modelo de generación de videos de alta calidad de Bytedance, empresa china de entretenimiento, el que se llevó los titulares por la capacidad que tiene para remplazar a toda la industria cinematográfica, incluidos los actores. Pero también cada semana se escuchan inversiones billonarias, nuevos máximos en el mercado de valores impulsados por las valuaciones de Nvidia, Meta, Amazon, Microsoft y Google, y en los mercados privados cada vez se habla más de valores astronómicos para Open AI o para xAI de Elon Musk. Se habla de una burbuja en las valuaciones y puede ser cierto, la mayoría de los tratos entre las empresas son circulares y la mayoría de los modelos no han podido lograr ingresos suficientes como para poder ser autosustentables. Como ejemplo, tan sólo Open AI debe aumentar sus ingresos a 200 mil millones de dólares anuales para 2030, de lo contrario la burbuja podría estallar. Hoy tiene ingresos de 20 mil millones de dólares, pero reporta pérdidas de entre 8 y 12 mil millones al año. Este panorama no es así para todos los involucrados en esta fiebre de la IA. Nvidia, TSMC, Intel y demás fabricantes de chips y de infraestructura están teniendo los mejores años de su historia.
Pero a pesar de que esta competencia entre compañías es intensa la verdadera carrera está entre los países. China y Estados Unidos tienen dos modelos totalmente diferentes de desarrollo de la IA, y ahora se están viendo los resultados. Los montos de inversión en ambos países son gigantescos, pero el efecto que están teniendo es muy diferente. En Estados Unidos las mayores empresas estarán invirtiendo 700 mil millones de dólares en 2026, y en China, se habla de 70 mil millones, monto gigantesco pero 10 veces menor. ¿Esto quiere decir que Estados Unidos tiene una ventaja inequívoca? No, de hecho, regresando al ejemplo al inicio del artículo, lo que logró Seedance es algo impresionante que lo coloca por encima de los mejores modelos de IA para generación de videos de Estados Unidos. Lo mismo vimos cuando se anunció Deepseek, el cual fue desarrollado con menos procesadores, más antiguos y menos potentes que los que tiene ChatGPT de Open AI, y lo supera en tareas como programación, pensamiento lógico y, además, es de código abierto y gratuito.
¿Entonces, qué está pasando? ¿A qué se deben las diferencias en los montos de inversión si China está logrando los mismos o mejores resultados? Sencillo, en Estados Unidos hay un cuello de botella, la electricidad. En los recientes 10 años la cantidad de electricidad producida en Estados Unidos aumentó 6 por ciento, es decir 0.5 por ciento anual. En China la producción de electricidad ha aumentado 74 por ciento en el mismo periodo y es más del doble de lo que se produce en Estados Unidos. Esto es la raíz del problema, no hay capacidad de energía en Estados Unidos para conectar los centros de datos que se están construyendo. De acuerdo con reportes recientes de Reuters, y Wood Mackenzie, el promedio es entre cinco y siete años para conectarse a la red con ejemplos extremos, como el caso de Google, donde tomaría hasta 12 años poder conectarse a la red. En comparación, en China se puede conectar en un mes o, en casos extremos, dos años. Esto conlleva a que las compañías en Estados Unidos deben incluir en sus presupuestos los costos de plantas generadoras exclusivas, si es que quieren tener tiempos menores a tres años para que sus centros de datos entren en operación. El problema es tan grave que Estados Unidos tiene alrededor de 50 GW de centros de datos en espera de conexión y le toma tres veces más tiempo construir y poner en operación uno.
Este cuello de botella no se va a resolver pronto, Estados Unidos no tiene la capacidad industrial de hacerlo. China agrega 500 GW de capacidad de generación eléctrica por año, más que toda la capacidad actual de Estados Unidos. Pero, además de eso, se agregan y expanden miles de kilómetros de líneas de transmisión, transformadores, subestaciones, y demás equipos eléctricos. Estados Unidos no tiene ni siquiera la capacidad de fabricar el acero necesario para los transformadores. Al mismo tiempo, las compañías eléctricas y el “mercado” están aumentando las tarifas hasta 267 por ciento para justificar la expansión del sistema y poder conectar a los centros de datos, porque, dicen, de lo contrario no lo pueden hacer. Después de años de liberalización del mercado, resulta que el mercado no puede atender las necesidades y se encuentra muy por detrás de lo que el Estado está logrando en China.
En Estados Unidos, la electricidad se convirtió en un extractor de renta, no ampliaron la capacidad ni mejoraron el sistema en los pasados 10 años, mientras que China entiende que la electricidad es un habilitador de inversiones y desarrollo. La diferencia es abismal, y seguirá aumentando. Mientras en Estados Unidos tienen que “generar los incentivos” para convencer a las empresas eléctricas de que inviertan, y a los fabricantes para que vuelvan a establecer toda una cadena de valor en ese país, China simplemente establece la política y dirige los mercados para lograr el objetivo de desarrollo. Y aquí es donde la burbuja podrá reventar. Los chips, utilizados para la IA tienen una vida de tres a cinco años; si en Estados Unidos un centro de datos tarda de cinco a siete años en conectarse, el diseño original ya es obsoleto. La IA es un problema de infraestructura, y los problemas de infraestructura nunca han sido resueltos por el mercado. El mercado siempre ha convertido la infraestructura en un extractor de renta.

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