París. Alrededor de 300 empleados del museo parisino del Louvre, el más famoso y visitado del mundo, volvieron hoy a reconducir la huelga para denunciar condiciones laborales degradadas, lo que obligó al cierre de la institución.
Al igual que el lunes pasado y por tercera ocasión desde diciembre, el museo que colinda con el también patrimonial río Sena tuvo que anunciar que no abriría y el reembolso automático a las miles de personas que quedaron sin la posibilidad de apreciar a la Mona Lisa, la Venus de Milo, la Coronación de Napoleón y otras de sus obras maestras.
Los trabajadores del Louvre se reunieron temprano y decidieron mantener el movimiento sindical, que alega la falta de personal, de recursos y de medios para cumplir sus funciones, frente a una carga de trabajo “que no deja de crecer y una gestión de los recursos humanos cada vez más brutal”.
El paro comenzó el 15 de diciembre, liderado por varios sindicatos, entre ellos los dos más poderosos del país: la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) y la Confederación General del Trabajo (CGT).
El Louvre está en la palestra de Francia y el planeta desde el 19 de octubre, cuando se produjo el espectacular robo de ocho joyas que pertenecieron a las emperatrices o reinas Eugenia, María Luisa de Austria, María Amelia y Hortensia, tesoro valorado en 88 millones de euros.
Pese a que los cuatro presuntos ladrones fueron capturados, el botín de un inestimable valor patrimonial sigue sin recuperarse.
No es el único problema de la mundialmente famosa institución cultural, la cual acogió el año pasado a nueve millones de visitantes de todo el mundo.
El 17 de noviembre, el museo tuvo que cerrar la galería Campana del ala Sully para investigar la fragilidad de algunas vigas, y poco después el fuego con ribetes de escándalo recibió más leña con la noticia de una filtración de agua ocurrida a finales del propio mes.
PRENSA LATINA

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