El boxeador mexicano Misael “Chino” Rodríguez, medallista olímpico en Río 2016, tuvo un debut exitoso con su nueva promotora Zuffa Boxing al imponerse por nocaut técnico, al término del cuarto round, al estadunidense Austin Deanda, este viernes en una función realizada en el Meta Apex de Las Vegas.
En esta misma cartelera, donde se llevaron a cabo ocho combates, también participó el mexicano Carlos Ocampo, quien cayó por decisión unánime ante el irlandés Callum Walsh, proyectado como una de las principales figuras de Zuffa Boxing.
Ambas peleas formaron parte de la función que marcó el inicio de actividades de la naciente promotora Zuffa Boxing, propiedad del famoso empresario Dana White, también presidente de la UFC, e impulsada por el jeque árabe Turki Al-Alshinkh, ministro de Arabia Saudita y presidente de la Autoridad General del Entretenimiento por Real Decreto, la cual ha irrumpido en el mundo el boxeo para intentar cambiar el modelo tradicional del deporte.
El evento representa el primer paso de un proyecto que busca aplicar al boxeo un modelo empresarial ya probado en otros deportes: control centralizado, producción propia, desarrollo de talento interno y una estructura clara de negocio basada en derechos audiovisuales, entradas y patrocinios.
El arranque de esta promotora ocurre en un momento significativo para el boxeo en Estados Unidos, donde el Congreso avanza en la reforma de la Ley Muhammad Ali, un proceso legislativo que podría abrir la puerta a la creación de un sistema de Organizaciones Unificadas de Boxeo (UBO), lo que permitiría un modelo similar al de la UFC, y las cuales servirían como alternativas a los organismos reguladores actuales de este deporte: principalmente el Consejo Mundial de Boxeo, la Asociación Mundial de Boxeo, la Organización Mundial de Boxeo, la Federación Internacional de Boxeo y, en menor medida, la Organización Internacional de Boxeo.
Así como estos organismos tienen sus propios campeones, también las OBB tendrían sus propios campeones. Una de ellas sería Zuffa Boxing. El proyecto de ley pasará ahora al pleno de la Cámara, donde deberá aprobarse por mayoría, antes de pasar al Senado y, finalmente, al despacho del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien resulta ser un amigo cercano de White, por lo que lo anterior parece inevitable.
Con información de The Independent

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