Chihuahua, Chih.- No todas las emisiones contaminantes salen de una chimenea o de los escapes de los vehículos. Algunas pueden esconderse en productos y procesos cotidianos que parecen poco importantes, pero que llegan a representar una parte considerable de la huella de carbono de una empresa.
Un análisis publicado por ExpokNews muestra tres casos que evidencian este problema: el hielo seco, los cartuchos utilizados para preparar crema batida y los refrigerantes de los sistemas de enfriamiento.
En el caso del hielo seco, su impacto ambiental depende del origen del dióxido de carbono utilizado para producirlo. Un análisis encontró que provenía del procesamiento de materia prima en una refinería de biodiésel, por lo que se consideró CO₂ biogénico y no una emisión fósil.
Otro caso aparece en los cartuchos de crema batida, que utilizan óxido nitroso como propelente. Aunque se trata de un insumo pequeño, este gas tiene un potencial de calentamiento global aproximadamente 273 veces mayor que el CO₂. En una cadena de tiendas de bebidas, llegó a representar más de 5% de las emisiones totales.
Los refrigerantes también pueden convertirse en una fuente importante de contaminación. Algunos hidrofluorocarbonos tienen un potencial de calentamiento global de entre mil 800 y casi 4 mil veces el del CO₂. En el caso analizado de una cadena de supermercados, las fugas llegaron a representar más de 70% de las emisiones de Alcance 1.
El análisis advierte que concentrarse únicamente en el consumo de electricidad y el transporte puede dejar fuera fuentes importantes de contaminación. Conocer el origen de los insumos, detectar fugas y medir con mayor precisión los procesos permite encontrar emisiones que normalmente pasan desapercibidas.
La principal lección es que una estrategia ambiental no depende solamente de reducir lo que más se consume, sino también de descubrir aquellos pequeños elementos que, por su impacto climático, pueden terminar teniendo un peso mucho mayor del esperado.
ExpokNews

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