0

 Ciudad de México. En los siguientes 15 años, la enfermedad renal crónica será la quinta causa de muerte en el mundo debido, principalmente, a la alta prevalencia de diabetes, hipertensión arterial y el consumo de analgésicos y antiinflamatorios sin supervisión médica, advirtió Juan José Salazar González, coordinador de Programas Médicos en la Coordinación de Unidades de Segundo Nivel del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Con motivo del Día Mundial del Riñón, el especialista informó que en 2025 se identificó en el instituto a alrededor de 2.3 millones de derechohabientes con algún grado de daño renal, de los cuales cerca de 85 mil ya requiere tratamiento con diálisis peritoneal o hemodiálisis. Son las alternativas para sustituir la función del órgano y la última opción es el trasplante del mismo. Indicó que esta intervención  es la mejor opción terapéutica para los pacientes en etapa terminal.  

Salazar González llamó la atención sobre la importancia de la prevención y detección temprana de la enfermedad, pues en el IMSS están disponibles medicamentos que en las etapas iniciales pueden retrasar la progresión del daño, los cuales se deben acompañar de cambios en el estilo de vida. 

Los pacientes con insuficiencia renal avanzada deben iniciar con las terapias sustitutivas mencionadas y según la situación de cada uno, avanzar hacia el trasplante. 

Uno de los mayores retos de la enfermedad renal crónica es que no presenta síntomas en las primeras etapas, por lo que las personas desconocen si sus riñones presentan algún daño. No obstante, existen pruebas clínicas para la medición de creatinina en sangre y de orina para identificar la presencia de proteínas que indican la condición en que se encuentran los riñones. 

Para cuando aparecen los síntomas el padecimiento ya está avanzado. Pueden haber cansancio, debilidad, hinchazón en piernas o rostro, cambios en las características de la orina, anemia, alteraciones óseas o comezón en la piel.

El especialista del Seguro Social enfatizó en la importancia de la prevención y el autocuidado, mediante acciones sencillas que ayudan a proteger la salud renal: mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y con menor consumo de alimentos ultraprocesados, grasas y harinas refinadas; beber suficiente agua para favorecer la correcta función de los riñones.

También es importante que las personas realicen actividad física de forma regular y mantener un peso saludable, evitar la automedicación, en especial el consumo frecuente de analgésicos y antiinflamatorios sin supervisión médica, controlar enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión y acudir a revisiones médicas periódicas para detectar oportunamente cualquier alteración.

LA JORNADA

Hola, déjenos un comentario

 
Top