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España.- Las canciones de moda forman parte de la vida cotidiana de millones de niños y adolescentes, pero muchas contienen mensajes sexuales, expresiones machistas o referencias a relaciones poco saludables que los menores pueden repetir sin comprender completamente su significado.


Ante esta situación, especialistas en psicología y sexología recomiendan a los padres aprovechar la música que escuchan sus hijos para hablar sobre sexualidad, respeto y relaciones personales, en lugar de limitarse a prohibir determinadas canciones.


El psicólogo y sexólogo Felipe Hurtado, presidente de la Asociación Española de Especialistas en Sexología (AES), explicó que resulta prácticamente imposible evitar que los menores escuchen música con contenido sexual, debido a su presencia constante en la radio, las redes sociales, las reuniones familiares y los espacios escolares.


Canciones populares como “Despacito”, de Luis Fonsi y Daddy Yankee, o “Sin pijama”, de Becky G y Natti Natasha, contienen referencias sexuales que muchos niños llegan a memorizar desde edades tempranas, aunque no necesariamente entienden lo que están cantando.


De acuerdo con el especialista, la principal preocupación no debería ser únicamente el contenido de las letras, sino la manera en que los menores interpretan los mensajes relacionados con el cuerpo, el consentimiento, las relaciones afectivas y el trato hacia otras personas.


Por ello, considera conveniente que los adultos escuchen algunas de estas canciones junto con sus hijos y les pregunten qué entienden de las palabras, situaciones y comportamientos que aparecen en ellas.


Hurtado señaló que “prohibir cantar o escuchar una canción no es la solución”, pues los menores pueden acceder a la misma música cuando están fuera de casa. En cambio, recomendó mantener conversaciones abiertas y adaptadas a la edad y madurez de cada niño.


La intención es que los padres puedan explicar por qué ciertos mensajes pueden resultar ofensivos, promover estereotipos o presentar relaciones en las que no existe un trato respetuoso entre las personas.


La sexóloga Nayara Malnero también ha advertido que la educación sexual de los adolescentes está influida por numerosos factores, entre ellos el acceso temprano a contenidos pornográficos, la presión social y la curiosidad propia de esta etapa de desarrollo.


Sin embargo, los especialistas aclaran que escuchar canciones con referencias sexuales no significa que los niños desarrollarán necesariamente comportamientos inadecuados o una visión equivocada de las relaciones personales.


El problema puede aparecer cuando estos contenidos se consumen sin orientación y terminan convirtiéndose en una de las principales fuentes de información sobre sexualidad.


En ese sentido, Hurtado explicó que algunas letras no favorecen una comprensión de las relaciones basada en el respeto mutuo, aunque tampoco pueden considerarse responsables por sí solas de los problemas relacionados con la educación sexual.


Los especialistas recomiendan que las conversaciones no se conviertan en regaños o interrogatorios, sino en oportunidades para conocer lo que piensan los menores y resolver sus dudas sin generar vergüenza o temor.


También consideran importante que las escuelas y las familias trabajen de manera conjunta para ofrecer información adecuada sobre afectividad, consentimiento, respeto y relaciones saludables.


La recomendación principal es evitar que la prohibición sustituya al diálogo, especialmente porque los niños y adolescentes seguirán teniendo acceso a este tipo de música a través de diferentes plataformas.


De esta manera, una canción que inicialmente puede causar preocupación entre los adultos también puede convertirse en una oportunidad para enseñar a los menores a reconocer mensajes inapropiados, cuestionar estereotipos y construir relaciones basadas en el respeto.

Ser Padres 

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