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Berlín, Alemania.- Un caso poco común de presunto acoso sexual ocurrido en la ciudad alemana de Colonia abrió una investigación policial y nuevas preguntas sobre la responsabilidad de las personas que utilizan robots para cometer agresiones. Dos jóvenes, de 16 y 19 años, son investigados por su posible participación en un incidente contra una adolescente que habría sido tocada por un robot humanoide.


Los hechos ocurrieron durante la noche del sábado 10 y las primeras horas del domingo 11 de octubre, cuando una joven de 16 años se encontraba acompañada de dos amigas frente a un establecimiento de comida rápida, en el centro de Colonia.


De acuerdo con la policía alemana, un robot de aproximadamente 1.20 metros de altura, de colores rojo y dorado, se acercó por detrás de la adolescente, presuntamente le tocó los glúteos y realizó movimientos de carácter sexual.


El aparato pertenecía a otro adolescente de 16 años, quien se encontraba acompañado de un joven de 19. Ambos habrían grabado lo sucedido, realizado comentarios y transmitido las imágenes en vivo a través de redes sociales.


Tras recibir el reporte, elementos policiacos localizaron a los involucrados en las inmediaciones del lugar y encontraron el robot dentro de la cajuela de un automóvil Volkswagen.


Los agentes aseguraron el dispositivo y dos teléfonos celulares para analizar las grabaciones y determinar cómo funcionaba la máquina al momento de los hechos.


Una de las principales preguntas que buscan resolver los investigadores es si el robot fue controlado directamente por alguna persona o si sus movimientos respondían a una programación previa.


La policía de Colonia confirmó que abrió una investigación por una presunta ofensa de carácter sexual, mientras reúne las pruebas necesarias para establecer la responsabilidad de los jóvenes involucrados.


Aunque el caso ha llamado la atención por la utilización de un robot, no se ha confirmado que sea el primer incidente de este tipo en el mundo. Hasta ahora, no se encontraron antecedentes documentados suficientes para presentarlo como un hecho sin precedentes.


En cuanto a las posibles consecuencias legales, la legislación alemana sí contempla sanciones para el acoso sexual. El artículo 184i del Código Penal establece multas o penas de hasta dos años de prisión por realizar contactos físicos no consentidos de naturaleza sexual. En casos especialmente graves, las penas pueden llegar a cinco años.


Sin embargo, la aplicación de ese delito dependerá de las pruebas y de la interpretación jurídica de lo ocurrido, especialmente porque el contacto físico habría sido realizado mediante una máquina y no directamente por una persona.


Además, las edades de los investigados son importantes para determinar las posibles sanciones, ya que el sospechoso de 16 años está sujeto a las normas de justicia juvenil y el de 19 podría ser juzgado bajo ese mismo sistema, dependiendo de las circunstancias.


Por ahora, las autoridades no han informado sobre acusaciones formales ni posibles sentencias. La investigación continúa para aclarar si existió una acción deliberada y quién habría dirigido los movimientos del robot.


El caso también plantea un debate sobre los límites del uso de la tecnología y la responsabilidad humana cuando dispositivos automatizados son utilizados para realizar conductas que pueden constituir delitos.


La revisión permite establecer dos puntos importantes para la publicación: no sería correcto afirmar que se trata del primer caso de acoso sexual cometido mediante un robot, porque no existe una confirmación verificable; y sí podría haber consecuencias penales para las personas responsables, aunque todavía no se ha determinado qué delito se configuraría en este caso.

AGENCIAS

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