Los precios internacionales de los alimentos registraron un nuevo aumento en septiembre, impulsados principalmente por el encarecimiento de los cereales y el azúcar, así como por problemas climáticos, logísticos y geopolíticos en distintas regiones del mundo.
De acuerdo con datos retomados por ExpokNews, el Índice de Precios de los Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alcanzó 136 puntos en septiembre, lo que representa un incremento de 1.5 por ciento frente a agosto.
El nivel registrado es el más alto desde noviembre de 2022, aunque todavía se mantiene por debajo del máximo observado en marzo de ese mismo año, cuando los precios internacionales se acercaron a los 160 puntos tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.
El índice de la FAO mide cada mes la evolución de los precios internacionales de una canasta de productos básicos y utiliza como referencia el promedio registrado entre 2014 y 2016.
Uno de los principales factores detrás del repunte fueron los cereales. Sus precios aumentaron 5.1 por ciento durante septiembre respecto al mes anterior y quedaron 17.2 por ciento por encima del nivel registrado un año antes.
La FAO relacionó este comportamiento con dificultades logísticas en la región del mar Negro, además de condiciones de sequía en América del Norte, factores que han afectado tanto la producción como el traslado de mercancías.
El azúcar también mostró un incremento importante, con una subida mensual de 6.1 por ciento y un aumento de 14.7 por ciento respecto a septiembre de 2025.
Entre las causas señaladas se encuentran una menor producción en Tailandia, fuertes lluvias en Brasil y precipitaciones inferiores a lo habitual en India, tres países con peso importante dentro del mercado internacional del azúcar.
El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, señaló además que las perturbaciones registradas en el estrecho de Ormuz y el mar Negro se han combinado con fenómenos climáticos para ejercer presión sobre los costos de energía, transporte y alimentos.
Esto significa que el precio final de los productos no depende únicamente de lo que ocurre en los campos de cultivo. El almacenamiento, el transporte, el combustible y las rutas comerciales también pueden modificar significativamente los costos.
La FAO advirtió que, si estas presiones se mantienen, podrían terminar trasladándose a los consumidores, especialmente en países que dependen en mayor medida de las importaciones de alimentos y energía.
No todos los productos siguieron la misma tendencia durante septiembre. Los precios internacionales de la carne disminuyeron 1.1 por ciento respecto a agosto, debido principalmente a una mayor oferta en países exportadores.
Los productos lácteos también registraron una ligera reducción mensual de 0.1 por ciento, lo que ayudó a moderar parcialmente el incremento general del índice.
El comportamiento de septiembre muestra que factores como el clima, los conflictos internacionales, los precios de la energía y los problemas en las cadenas de suministro continúan teniendo un efecto directo sobre el costo mundial de los alimentos.
Para gobiernos, empresas y consumidores, el repunte vuelve a poner atención sobre la necesidad de contar con cadenas de suministro más resistentes ante crisis climáticas, comerciales o geopolíticas que puedan afectar la disponibilidad y precio de los productos básicos.
ExpokNews

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