Chihuahua, Chih.- Una estudiante de la Universidad Autónoma de Chihuahua desarrolló “EmoBosque”, un prototipo de realidad virtual diseñado para complementar las terapias tradicionales de niñas y niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), mediante herramientas tecnológicas que permiten trabajar el reconocimiento y expresión de emociones en ambientes controlados.
El proyecto fue creado por la estudiante de la Maestría en Ingeniería en Computación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chihuahua Adela G. Almazán López, con el objetivo de brindar una alternativa innovadora para fortalecer las habilidades emocionales y sociales de personas con esta condición del neurodesarrollo.
El Trastorno del Espectro Autista se caracteriza por diferencias en la comunicación, la interacción social y el procesamiento emocional desde edades tempranas. Uno de los principales desafíos para muchas personas con TEA es identificar, comprender y expresar emociones, una capacidad fundamental para favorecer su desarrollo integral y participación social.
Ante esta situación, la realidad virtual se ha convertido en una herramienta con potencial para complementar los tratamientos convencionales, al permitir crear espacios inmersivos, seguros y adaptables donde los pacientes pueden practicar distintas habilidades de manera gradual.
“EmoBosque” consiste en un entorno virtual con escenarios inspirados en un bosque, personajes guía seleccionables y actividades enfocadas en la identificación de emociones. El prototipo cuenta con dos elementos principales: una plataforma web que permite a los terapeutas personalizar las sesiones de acuerdo con las necesidades de cada paciente y un ambiente virtual donde se desarrollan los ejercicios.
La herramienta permite que los terapeutas observen en tiempo real la interacción de cada niña o niño con el entorno digital, lo que facilita el seguimiento de avances y la evaluación del proceso terapéutico.
Almazán López forma parte del Laboratorio de Realidad Virtual y Aumentada de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde se desarrollan proyectos enfocados en el uso de tecnologías digitales, inteligencia artificial e interacción humano-computadora para atender necesidades sociales y apoyar a comunidades en situación de vulnerabilidad.
El proyecto cuenta con la dirección de Raymundo Cornejo García y la codirección de Karina Caro Corrales, de la Universidad Autónoma de Baja California, campus Ensenada.
Para la realización de las pruebas piloto de “EmoBosque”, la estudiante recibió apoyo de Elizabeth Balderrama Arámbula, coordinadora de terapeutas de “Esperanza para el Autismo”, quien colaboró en la evaluación del funcionamiento del prototipo dentro de un contexto terapéutico.
La iniciativa busca demostrar cómo la tecnología puede convertirse en una herramienta de apoyo para mejorar los procesos de atención y generar nuevas posibilidades dentro de las terapias dirigidas a personas con Trastorno del Espectro Autista.

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