La idea de construir grandes ciudades permanentes en la Luna enfrenta un problema que va mucho más allá de transportar personas o generar electricidad: disponer de suficiente agua para mantener a una población durante largos periodos.
Un estudio publicado el 14 de septiembre de 2026 en la revista Frontiers in Space Technologies analizó si los recursos lunares podrían sostener una ciudad de hasta un millón de habitantes. La conclusión es que, con la tecnología de reciclaje disponible actualmente, el agua sería uno de los principales límites para un asentamiento de ese tamaño.
La investigación fue realizada por los astrofísicos Martin Elvis y Jonathan C. McDowell, quienes partieron de un escenario considerado generoso: suponer que en la Luna existen mil millones de toneladas de agua accesible.
Aunque la cantidad parece enorme, el agua tendría que utilizarse para muchas más actividades que beber. Sería necesaria para la higiene, producción de alimentos, generación de oxígeno para respirar, refrigeración de instalaciones y, en determinados casos, fabricación de combustibles para naves espaciales.
Los autores estimaron para sus cálculos un uso total de alrededor de 500 toneladas de agua por persona al año antes de considerar el reciclaje. Sin recuperar parte de ese recurso, una población de un millón de habitantes agotaría la reserva hipotética en apenas unos dos años.
Por esta razón, una ciudad lunar tendría que funcionar prácticamente como un sistema cerrado, en el que el agua utilizada fuera recuperada una y otra vez.
La Estación Espacial Internacional consiguió elevar en 2023 su capacidad de recuperación de agua hasta aproximadamente 98 por ciento. Si una ciudad lunar pudiera alcanzar esa misma eficiencia, mil millones de toneladas permitirían mantener a un millón de habitantes durante alrededor de 100 años.
El periodo aumentaría de forma considerable si se consiguiera mejorar todavía más el reciclaje. Con una eficiencia de 99.9 por ciento, la misma reserva podría prolongarse alrededor de 2 mil años.
Sin embargo, alcanzar esos niveles de manera constante en una ciudad completa supondría un desafío tecnológico mucho mayor que hacerlo dentro de una instalación pequeña como la Estación Espacial Internacional.
La situación sería diferente para asentamientos de menor tamaño. Con una población de 100 mil habitantes y una tasa de reciclaje de 98 por ciento, el modelo estima que la reserva podría durar alrededor de mil años.
El estudio también señala que la energía no sería necesariamente el mayor obstáculo. Los investigadores consideran que una combinación de grandes sistemas solares y eventualmente reactores nucleares podría suministrar suficiente electricidad para una población considerable.
El agua presenta más incertidumbres porque todavía se desconoce exactamente cuánta existe en la Luna y, sobre todo, qué porcentaje podría extraerse de manera práctica.
Las principales reservas conocidas se encuentran en regiones permanentemente sombreadas cerca de los polos, principalmente dentro de cráteres donde las temperaturas extremadamente bajas permiten conservar hielo durante miles de millones de años.
Algunas estimaciones anteriores plantearon la existencia de cientos de millones de toneladas. Sin embargo, un análisis citado por los investigadores calculó que ocho de los cráteres considerados más prometedores contendrían en conjunto alrededor de 34 millones de toneladas. Por ello, los autores utilizaron mil millones de toneladas como un escenario deliberadamente optimista para evaluar los límites de una futura ciudad.
La incertidumbre aumentó con nuevas observaciones realizadas mediante ShadowCam, una cámara especialmente diseñada para estudiar las regiones oscuras de los polos lunares.
Una investigación publicada este año en Science Advances no encontró evidencia de grandes extensiones de hielo superficial con concentraciones superiores a entre 20 y 30 por ciento. Sí detectó pequeñas zonas brillantes que podrían contener cantidades importantes de hielo, pero todavía será necesario estudiarlas directamente.
Además, detectar agua no significa necesariamente que sea fácil aprovecharla.
En 2020, el observatorio SOFIA de la NASA confirmó agua molecular incluso en una zona iluminada de la Luna, cerca del cráter Clavius. Las concentraciones detectadas fueron de apenas entre 100 y 412 partes por millón, equivalentes aproximadamente a una pequeña botella de agua distribuida dentro de un metro cúbico de suelo lunar. ([NASA][3])
Extraer cantidades importantes de agua de materiales con concentraciones tan bajas requeriría procesar enormes volúmenes de suelo y consumir grandes cantidades de energía.
Por ello, los investigadores no concluyen que sea imposible establecer presencia humana permanente en la Luna. Lo que cuestionan es la posibilidad de mantener una gran ciudad autosuficiente de cientos de miles o un millón de habitantes durante siglos utilizando únicamente los recursos lunares conocidos.
Las primeras comunidades lunares probablemente serían mucho más pequeñas, con decenas o cientos de personas, instalaciones altamente automatizadas, sistemas avanzados de reciclaje y una dependencia todavía importante de suministros enviados desde la Tierra.
La investigación muestra que llegar a la Luna puede ser sólo la primera parte del desafío. Mantener una población permanente requerirá saber con mayor precisión cuánta agua existe, dónde se encuentra, cuánto puede recuperarse y hasta qué punto será posible reutilizar prácticamente cada gota disponible.
EXPOKNEWS

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