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Tenerife.- Un equipo de científicos logró reconstruir por primera vez en tres dimensiones parte del interior de la isla de Tenerife, revelando varias zonas profundas donde existe roca parcialmente fundida y una importante acumulación de magma.

El estudio, liderado por investigadores del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), utilizó más de 785 terremotos ocurridos a gran distancia y registrados por la Red Sísmica Canaria entre 2017 y 2024. A partir de las ondas sísmicas, los especialistas pudieron elaborar un mapa del subsuelo hasta unos 50 kilómetros de profundidad. 

La técnica funciona de manera similar a un tomógrafo médico. Las ondas generadas por los terremotos atraviesan las distintas capas de la Tierra y cambian su velocidad dependiendo de factores como la temperatura, densidad, composición y estado de las rocas. Al analizar numerosas señales desde diferentes direcciones, los científicos pueden reconstruir estructuras que se encuentran ocultas bajo la superficie. 

Los resultados identificaron cuatro grandes anomalías donde las ondas sísmicas viajan más lentamente de lo esperado. La más importante se encuentra en el sector occidental de Tenerife, aproximadamente entre los 10 y 30 kilómetros de profundidad.

Los investigadores combinaron los datos sísmicos con estudios sobre las rocas y cálculos termodinámicos. En algunas zonas, las estimaciones indican que la proporción de material fundido podría alcanzar hasta 79 por ciento en masa, lo que respalda la existencia de importantes áreas de almacenamiento magmático. 

Los científicos aclaran que esto no significa que exista una enorme cavidad llena de lava debajo del Teide. El subsuelo volcánico es mucho más complejo, con rocas sólidas que contienen zonas de material parcialmente fundido que pueden estar conectadas entre sí.

El nuevo mapa también permitió observar una relación entre las zonas profundas de baja velocidad sísmica y grupos de terremotos registrados en niveles superiores. Esta distribución es compatible con procesos relacionados con la acumulación y movimiento de magma, así como con la circulación de gases y fluidos del sistema hidrotermal. 

El estudio también aporta información sobre la actividad sísmica reciente de Tenerife. Entre el 22 y el 23 de julio de 2026, Involcan registró cerca de 2 mil eventos híbridos en el suroeste de Las Cañadas, aproximadamente a 10 kilómetros de profundidad. Además, entre el 18 y el 26 de junio se localizaron mil 383 microterremotos en esa misma zona. 

Sin embargo, el hallazgo no significa que el Teide esté próximo a entrar en erupción. Los especialistas señalan que detectar magma almacenado a profundidad no implica que esté ascendiendo hacia la superficie.

Para determinar una posible reactivación volcánica sería necesario analizar conjuntamente factores como la actividad sísmica, deformaciones del terreno, emisiones de gases y cambios geoquímicos. Involcan señaló que actualmente no existen evidencias de un aumento de la probabilidad de una erupción a corto o mediano plazo. 

La investigación, publicada en Scientific Reports el 23 de agosto de 2026, representa una nueva herramienta para comprender cómo funciona el sistema volcánico de Tenerife y permitirá comparar futuros cambios en el subsuelo con las observaciones que realizan los equipos de vigilancia. 

Muy Interesante 


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