Chihuahua, Chih.- El diputado Guillermo Ramírez concluyó su periodo al frente de la Presidencia del Congreso del Estado, responsabilidad que calificó como uno de los mayores honores de su trayectoria pública.
Al hacer un balance de su gestión, el legislador destacó los aprendizajes obtenidos y señaló que representar a uno de los poderes del Estado implica escuchar, construir acuerdos y respetar las diferencias, en lugar de imponer una sola visión.
Ramírez reconoció que durante su presidencia se presentaron debates intensos, momentos complejos y diferencias entre las fuerzas políticas. Aseguró que buscó mantener la conducción del Congreso por encima de intereses partidistas y privilegiar el respeto entre sus integrantes.
“Me llevo una enorme gratitud. Presidir el Congreso de Chihuahua ha sido uno de los mayores honores de mi vida pública. Me voy satisfecho, pero también consciente de que siempre queda algo por hacer”, expresó.
También agradeció a quienes participaron en los trabajos legislativos durante su gestión y consideró que las instituciones se fortalecen mediante el diálogo y la búsqueda de coincidencias, incluso cuando existen posturas distintas.
Ante el próximo relevo en la Presidencia, Ramírez deseó éxito a la diputada Joceline Vega en su nueva responsabilidad como presidenta del Congreso del Estado, y manifestó su disposición para apoyarla con la experiencia adquirida durante su gestión.
“A partir de mañana tendrá Vega una mayúscula responsabilidad, y tendrá también mi disponibilidad permanente para apoyarla a caminar en esta nueva encomienda”, señaló.
Finalmente, Ramírez sostuvo que los cargos públicos son temporales y que las instituciones deben permanecer por encima de quienes las encabezan.

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