Un peculiar experimento científico realizado en Suiza utilizó 2 mil calzoncillos de algodón enterrados para conocer la actividad biológica y obtener información sobre la salud del suelo. Cerca de mil voluntarios participaron en el proyecto coordinado por Agroscope, el centro suizo de investigación agraria, bajo la idea de que mientras mayor fuera la degradación de las prendas, más intensa sería la actividad de los microorganismos presentes en la tierra.
Cada participante recibió dos prendas blancas de algodón orgánico, 12 bolsitas de té y material para recolectar muestras. Los calzoncillos fueron enterrados verticalmente a unos ocho centímetros de profundidad, dejando la cintura visible, mientras a su lado se colocaron bolsas de té verde y rooibos como método adicional de comparación.
Una de las prendas fue retirada después de aproximadamente 30 días y la segunda un mes más tarde para analizar cuánto tejido había desaparecido. Los resultados mostraron que después del primer mes los calzoncillos habían perdido en promedio alrededor del 10.1 por ciento de su superficie, mientras que al cumplirse dos meses la degradación alcanzó el 50.45 por ciento.
Los investigadores fotografiaron las prendas y utilizaron análisis digitales para calcular la cantidad de tejido restante, método que resultó más confiable que pesarlas debido a que la tierra adherida podía modificar su peso. A partir de esta medición se desarrolló el llamado Underpants Index o Índice de los Calzoncillos.
El tipo de terreno tuvo una influencia importante. Los jardines privados registraron la mayor degradación, con cerca del 58 por ciento del tejido desaparecido después de dos meses, seguidos por los campos de cultivo con aproximadamente 51 por ciento y los pastizales permanentes con 47 por ciento. Los céspedes quedaron al final, con alrededor del 40 por ciento. Los jardines también presentaron las mayores concentraciones promedio de carbono orgánico en el suelo, con alrededor de 3.4 por ciento, frente al 2.1 por ciento observado en céspedes y tierras cultivables.
La explicación se encuentra en que el algodón está compuesto principalmente por celulosa, material que puede ser descompuesto por bacterias, hongos y otros organismos del suelo. Por ello, observar cuánto tejido desaparece bajo condiciones similares ofrece una referencia sobre la actividad biológica que ocurre bajo la superficie y sobre algunos aspectos relacionados con su fertilidad.
Los investigadores aclaran, sin embargo, que enterrar ropa interior no permite realizar un diagnóstico completo de la salud del suelo. La degradación de la celulosa funciona únicamente como un indicador inicial y está condicionada por factores como humedad, temperatura, composición química y características físicas del terreno. El experimento demostró principalmente que un procedimiento sencillo y visual puede involucrar a cientos de ciudadanos y generar información científica sobre procesos que normalmente permanecen ocultos bajo nuestros pies.
Muy Interesante

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