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Australia.- La restricción que impide a menores de 16 años tener cuentas en varias de las principales redes sociales de Australia enfrenta sus primeras pruebas, luego de que una investigación encontrara que una amplia mayoría de adolescentes continúa utilizando estas plataformas.


La medida entró en vigor el 10 de diciembre de 2025 y obliga a compañías como Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok, YouTube, Reddit, X, Threads, Twitch y Kick a tomar medidas razonables para evitar que menores de 16 años creen o mantengan cuentas. La responsabilidad recae sobre las empresas y no contempla sanciones para los adolescentes o sus familias.


Sin embargo, un estudio publicado el 24 de junio de 2026 en la revista médica The BMJ encontró que más del 86 por ciento de los participantes menores de 16 años había utilizado durante la semana anterior al menos una de las plataformas incluidas en la restricción.


La investigación comenzó con 436 adolescentes australianos de entre 12 y casi 17 años. Un total de 408 completaron el seguimiento, realizado aproximadamente tres meses después de la entrada en vigor de las nuevas reglas.


Los resultados no encontraron evidencia suficiente de una reducción inmediata y sustancial en el uso de redes sociales entre quienes se encontraban por debajo del límite de 16 años.


Entre los menores que continuaron utilizando plataformas restringidas, muchos ingresaron mediante sus propias cuentas. También se detectaron mecanismos para evadir los controles, como declarar una edad falsa, crear perfiles alternativos o utilizar navegadores privados.


Alrededor del 66 por ciento de los adolescentes que siguieron accediendo reportó haber enfrentado algún mecanismo de verificación de edad. Entre los métodos utilizados estuvieron declarar directamente la fecha de nacimiento o enviar una fotografía del rostro para estimar la edad.


Los investigadores señalaron que estos resultados corresponden únicamente a los primeros meses de aplicación de la ley, por lo que todavía no permiten determinar cuál será su impacto a mediano o largo plazo.


Tampoco permiten concluir que la regulación haya fracasado. Los especialistas advierten que parte del problema puede encontrarse en la capacidad de las plataformas para verificar correctamente la edad y detectar cuentas creadas para evadir las restricciones.


La autoridad australiana de seguridad digital también ha reconocido que eliminar millones de cuentas no significa necesariamente que el mismo número de menores haya dejado las redes, ya que una sola persona puede tener varios perfiles y algunos pueden encontrarse inactivos.


Otra preocupación es que los adolescentes migren hacia plataformas no incluidas en la regulación, cuentas falsas o espacios privados, lo que podría hacer más difícil para padres, docentes y moderadores conocer qué contenidos consumen y con quién interactúan.


El debate también alcanza a la salud mental. Estudios anteriores han encontrado una relación entre el uso de redes sociales y síntomas como ansiedad o depresión entre adolescentes, aunque esa asociación es relativamente pequeña y no demuestra por sí misma que las plataformas sean la causa directa de esos problemas.


Las redes sociales también pueden ofrecer beneficios, como mantener amistades, encontrar comunidades de apoyo, expresarse o acceder a información, especialmente para jóvenes que se encuentran aislados o tienen dificultades para encontrar apoyo en su entorno cercano.


Por ello, especialistas plantean que limitar el acceso por edad podría ser solamente una primera medida y que también sería necesario modificar características de las propias plataformas.


Entre los aspectos señalados se encuentran las cuentas privadas por defecto para menores, restricciones a mensajes de desconocidos, controles sobre publicidad dirigida, notificaciones, desplazamiento infinito de contenido y sistemas de recomendación diseñados para mantener al usuario conectado durante más tiempo.


También se plantea fortalecer la alfabetización digital de menores, padres y docentes, además de mejorar el acceso a servicios de salud mental y establecer mecanismos de supervisión que no impliquen una vigilancia excesiva de los adolescentes.


Otro reto será la privacidad. Cuanto más estrictos sean los sistemas para comprobar la edad de los usuarios, mayor puede ser la cantidad de información personal que las compañías necesiten recopilar.


Australia mantiene la regulación en evaluación y su autoridad de seguridad digital prevé analizar sus resultados durante al menos dos años. Por ahora, los primeros datos muestran que establecer una edad mínima puede crear una barrera para el acceso, pero no garantiza por sí sola que los menores dejen de utilizar las redes sociales.

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