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Un equipo internacional de científicos descubrió un mecanismo de fosilización que permitió conservar en extraordinario estado los restos de un pterosaurio que vivió hace 113 millones de años, hallazgo que podría cambiar la forma en que se entiende la preservación de fósiles y biomoléculas antiguas. 

La investigación se centró en un fósil encontrado en la Formación Romualdo, en la cuenca de Araripe, en Brasil. Los análisis revelaron que bacterias oxidantes de azufre desempeñaron un papel clave al mineralizar rápidamente los tejidos del animal, evitando su descomposición y permitiendo que conservaran su estructura tridimensional.

Además de la excelente conservación de los huesos, los científicos detectaron rastros de biomoléculas, entre ellas compuestos relacionados con esteroides, que ofrecen nuevas pistas sobre la biología y la alimentación del reptil volador que habitó la Tierra durante el Cretácico. 

Los investigadores consideran que este descubrimiento abre una nueva línea de estudio sobre los procesos de fosilización, ya que demuestra que la actividad de ciertos microorganismos, junto con condiciones químicas específicas del ambiente, puede preservar tejidos y compuestos orgánicos considerados demasiado frágiles para sobrevivir millones de años. 

El estudio fue realizado por especialistas de Brasil, Australia, Alemania y Estados Unidos, quienes señalaron que los resultados podrían facilitar futuras investigaciones sobre la evolución de especies extintas y aportar información más precisa sobre los ecosistemas prehistóricos. 

Agencias

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