Por Antonio Gershenson.- En efecto, la educación temprana que garantice una conciencia ciudadana responsable en el futuro es uno de los objetivos principales del gobierno de la 4T. No es panfleto ni ocurrencia, sino un reclamo de hace siglos y base de toda la lucha por la emancipación de nuestro pueblo.
Sabemos que a partir del nuevo gobierno, por el que más de 30 millones votaron en 2018, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador señaló la urgencia de transformar el sistema educativo del país. Algunos meses después, impulsó el Proyecto de Nación de la Nueva Escuela Mexicana (NEM). Esta iniciativa consiste en cambiar el viejo sistema de aprendizaje escolar a nivel primaria y secundaria por un nuevo modelo de educación. Un plan estratégico para que las niñas y niños de nuestro país tengan una óptima enseñanza sobre las diferentes disciplinas escolares. El objetivo principal es generar en la sociedad amplia conciencia desde temprana edad que se refleje durante la juventud y la etapa adulta.
Recordemos que estamos viviendo la “era de las conciencias”. Este tipo de aprendizaje, que no es nuevo a nivel mundial, en México lo es, pero para el resto del mundo ya se venía implementando un modelo similar como el mencionado. Un ejemplo es del sistema educativo de Paulo Freire o el finlandés, los cuales toman como objetivo principal romper con el sistema educativo “bancario” o prusiano, en el que se tomaba como meta hacer de los estudiantes personas obedientes y serviciales al Estado. Dicho modelo carecía de la libertad de pensamiento y el desarrollo de una conciencia madura y objetiva. Las consecuencias las tenemos a la vista.
¿Cuál es el objetivo principal del sistema educativo de la NEM? Como ya se ha mencionado, el logro sería que no sólo la población estudiantil, sino que junto con el personal del magisterio, logren un pensamiento humanístico, inclusivo, reflexivo, crítico y autocrítico, aun desde la educación básica. En pocas palabras, mejorar la conciencia de jóvenes escolares y con ello tener valores comunitarios y una visión más integradora.
¿Qué resultados se lograrían con esta nueva implementación de educación? Sin duda, obtendríamos un mayor avance en la calidad de vida para la sociedad mexicana. Con lo ya mencionado es posible resarcir los daños educativos del pasado, como han sido el deterioro social, una productividad y sistemas de empleo deficientes, trabajo infantil ilegal, calidad de vida paupérrima en las familias y, sobre todo, falta de una cultura de la libertad de expresión con base en el análisis, la crítica y la autocrítica responsable.
Debido a las deficiencias mencionadas, la sociedad mexicana se acostumbró a callar sus necesidades, a privilegiar el miedo a la exigencia de sus derechos y a la crítica sana. No obstante, hemos iniciado la era del ejercicio del derecho a la opinión personal y a la manifestación colectiva constante para exigir los derechos constitucionales.
Ha sido una lucha ciudadana ejemplar de cientos de años contra el poder irresponsable de los gobernantes abusivos y déspotas como lo fueron los de España, Inglaterra, Francia y Estados Unidos, todos intervencionistas y saqueadores. Y, en general, de los poderes fácticos priístas y panistas, hasta la fecha.
Sin embargo, aquellos sistemas absolutistas, por ejemplo, el del gobierno de Chihuahua, que busca regresar al viejo sistema de control social para seguir abusando del poder que le dieron sus votantes, sólo ha empeorado a la sociedad de su estado. Para ello, se dio a la tarea de rechazar los libros de texto gratuitos, entre otros ilícitos, por el simulacro de libros escolares que, por cierto, no fueron gratuitos.
Reiteramos que la NEM pretende generar criterio objetivo y autocrítica cívica. Es, de hecho, generar valores sociales que impulsen la retroalimentación educacional. Es importante mencionar que la conciencia madura, responsable y objetiva es garantizar el ejercicio de los derechos humanos.
La responsabilidad con el medio ambiente, con el territorio que nos pertenece, la extracción y optimización de los recursos naturales, el rechazo a tecnologías depredadoras mañosas, como lo es el fracking, la defensa de la Constitución que nos comanda, y, en general, la preservación de nuestras culturas, son objetivos y derechos inalienables que deben ser respetados por nuestros propios dirigentes, por cualquier gobierno extranjero o empresas nacionales antisociales.
Veamos el ejemplo de Estados Unidos, cuyo sistema educativo es arcaico como el ya mencionado “bancario”. Es una población escolar que no avanza; al contrario, la sociedad retrocede. Como ya lo hemos mencionado en este espacio de La Jornada. El estudio de la historia y geografía del continente americano no es prioritario y piensan que sólo ellos son americanos. Grave error. La educación de ese país, en gran parte, es privada, por ello es más difícil el acceso a la educación de calidad y a la universitaria. Aunque en los últimos años se ha visto un despertar de la ciudadanía, mucho más que en la época de la guerra de Vietnam, donde sufrieron una gran humillación como gobierno y ejército.
Después del desastre económico y bélico que les ha impuesto su irresponsable y criminal presidente, un sector de esa población todavía votará por el republicano. Algo increíble. Por lo menos, otro sector amplio está a favor de la igualdad y la justicia social, y defienden la libertad y la paz, más que en otras décadas. Pero no es suficiente el reclamo ciudadano o la expresión de esa nueva conciencia para frenar los actos bélicos y depredadores de su actual gobierno.

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